Algunos expertos aseguran que las redes sociales deben ser tenidas en cuenta “como un medio más”, ya que está cambiando el paradigma en cuanto a la transmisión de la información. Incluso en el campo de la política, el buen uso de las plataformas virtuales puede llegar a verse reflejado en votantes. ¿Qué se lee? ¿Qué se busca? ¿Se comprende lo que llega al timeline? La web devora todo, los usuarios quieren más protagonismo y términos como “on demand”, “millennial” y “bots” piden pista.

Por Lucía Ríos

La pantalla en la pantalla

Para los funcionarios políticos también es menester aggionarse en la era digital. Una exitosa estrategia virtual es fundamental y la del presidente Mauricio Macri “es muy buena”, según Yamila García, directora de Media Chicas e integrante de la comunidad Chicas Poderosas. Al respecto, acota: “Si bien fue cambiando, apunta a lo relajado y al divertimento”.

Al cierre de esta edición, el presidente Mauricio Macri había sido noticia por haber publicado fotos en la línea 520 de colectivo en Derqui, Pilar, al cual había “subido” a charlar con los pasajeros. Pero internet es audaz y al otro día, gracias a fotos sacadas a modo de backstage, se corroboró que el acto para “acercarse a la ciudadanía” fue una puesta en un descampado, con bastantes custodios alrededor del presidente. Punto para internet.

García explica que parte de la táctica de Macri es mostrarse con personas “simpáticas”, en ambientes distendidos y “no ir sólo a lo duro”, y continúa: “en lugar de postear la clásica apertura de una fábrica, se muestra reunido con un vecino o un famoso”. Los lectores de Kamchatka recordarán el encuentro que tuvo en la red Snapchat junto a Marcelo Tinelli, donde se intercambiaron las caras gracias a la aplicación; o la “simpática” campaña del perro Balcarce, que tuvo éxito en los seguidores de Cambiemos y afines.

Hay un extra que hace que todo tenga un sabor distinto. Las empresas como Google y Facebook, entre otras, hacen contratos con funcionarios y se los ayuda con una estrategia en conjunto. El periodista y director de Innovación Editorial en Chequeado.com, Pablo Fenández, destaca que “en todo el mundo se contratan trolls o influenciadores, porque sirve para las campañas, ya que si bien no es igual que un minuto de tele, es mucho más barato y se puede elegir un target específico como receptor del mensaje”. Fernández también coincide con el plus de “esparcimiento” que mantiene el jefe de Cambiemos, y admite: “si fuera periodista de política vería mucho el Snapchat de Macri porque ahí publican reuniones que no publican en otro lado”.

El gobierno amarillo admite haber ganado, en parte, porque trabajaron bien las redes sociales. Con respecto a esta afirmación, Fernández aclara: “eso no está chequeado”.

El usuario de los medios o el lector de Facebook

Los hábitos de lectura mutaron y la masividad de las redes sociales generó que sea mucho más fácil llegar a la información que antes. “Hoy es más difícil no enterarse de los temas del día, sin embargo hay muchos que están mal informados”, asegura Mijal Iastrebner, co-fundadora de Sembra Media.

El alerta está en la conducta  de “no chequear” la veracidad de la fuente y esto es algo que se ve habitualmente en los timeline. Entonces, ¿importa más la velocidad con la que llega la noticia o la calidad de la misma? Para Iastrebner, la clave es el lector: “si vas a hacer un periodismo más liviano, es probable que tengas un público al que no le importe si la información está respaldada pero al que hace periodismo de investigación y/o político le va a suceder lo contrario. Para esas marcas, es muy importante decirle todo el tiempo a la audiencia que su información está chequeada, porque es un valor agregado y genera mayor fidelidad del consumidor”.

La tecnología también viene cambiando su piel. Junto con la realidad virtual, los bots vienen avanzando fuerte. Según el portal “Tecnología de tú a tú”, se trata de “inteligencias virtuales diseñadas para interactuar con los usuarios de forma similar a la que lo haría un ser humano y realizar tareas de forma autónoma”. Calma, que nadie se deje apabullar. Los lectores buscan más protagonismo a la hora de informarse y a esto se le agrega el “on demand”. Las aplicaciones que ya tienen esta modalidad interactúan dando una sensación de “exclusividad”.

La co-fundadora de Sembra Media reflexiona: “Las noticias hasta hace poco eran la palabra autorizada de los medios y se perdió de vista el periodismo como un servicio. Esto pasa, creo, sólo a causa de las redes sociales. Ya no es tan relevante quién me lo dice si no qué hay para que yo sepa, las noticias se ajustan a mis preferencias, a mis intereses”.

Los posteos abiertos de América latina

La región parece estar unida por diversos procesos políticos, económicos y culturales. En lo que respecta a la banda ancha móvil, la Cepal destaca que entre 2010 y 2015 Brasil, Uruguay y Argentina tuvieron cambios porcentuales de entre 500% y 1.300%, que significaron un aumento de entre 60 y 80 suscripciones por cada 100 individuos. Por otro lado, la cultura también influye en cuanto a la lectura de noticias. Chile, por ejemplo, tiene más conectividad y cantidad de dispositivos móviles por persona (1.5 per cápita) y, sin embargo, existe mucho respeto a los medios hegemónicos, lo que genera poca diversidad de voces.

Iabstrebner explica que los chilenos “son muy fieles a los medios que consumen hace décadas, los cuales tienen mucho poder, relaciones con el Poder y hay mucha información que nunca ve la luz. Hay un nicho muy chiquito de lectores de noticias independientes, que generalmente son los universitarios”.

Mídansela

Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat y tantas más. Pero ¿cuál tiene el poder? En Argentina, según las métricas, la más adoptada es la red de Zuckerberg y le sigue el pajarito.

Para los emprendimientos, como vaticinó Iabstrebner, se trata del target. Si se apunta a un público joven, va a ser Snapchat. Un medio digital de investigación va a tener sus seguidores en Twitter. Pero si el contenido es de diseño o arquitectura, “tenés que estar sí o sí en Instagram”, aseguran los consultados.

Entonces depende del contenido, pero sobre todo de dónde está la gente que lo consume. Porque ellos, tal como aseguran Mijal y Yamila, son los que tienen el poder. Mientras el poder los deje.