Por Pablo Dipierri

La charla arranca con una referencia al ex presidente de Lanús, Emilio Chebel, fallecido recientemente y reconocido por su tarea de saneamiento al frente de la institución. En una ocasión, el dirigente granate le dijo al periodista Walter Vargas: “una cosa es ser oposición en los bares cercanos a la AFA y otra cosa es enfrentar a Julio Grondona, cara a cara, y decirle ‘usted es dañino, vamos por su puesto ‘”. “En el bar somos doce, cuando llegamos a la puerta de la AFA quedamos diez, cuando subimos al ascensor somos ocho, cuando bajamos somos seis y cuando llegamos a la puerta de la oficina de Grondona somos dos”, ilustró Chebel.

Sin embargo, Matías Lammens pondera más el perfil y la obra de Raúl Gámez, presidente de Vélez Sarsfield. “No recuerdo la anécdota de Chebel pero sí recuerdo a Gámez, que me parece no solamente valioso por lo que hizo con Vélez sino porque fue uno de los pocos que se alzó contra Grondona cuando nadie lo hacía”, explica.

Lejos de una mirada maniquea, postula que “lo que pasó con el papelón del 38 a 38 es que alguien planteó un cambio”. “Claramente, ahí se contraponían dos modelos: había gente que quería que siguieran las cosas como estaban y gente que proponía algo diferente, más allá de los matices y más allá de que en los dos grupos había personas que a mí no me gustaban”, advierte, y agrega: “inclusive, dentro del espacio de mi vicepresidente y amigo, Marcelo Tinelli, pero entiendo que para construir y cambiar las realidades, a veces, uno tiene que convivir con gente que no es, por ahí, exactamente como a uno le gustaría que sea”.

Desde el quincho de una casona de Boedo, presidido por un televisor a través del cual relojea el curso de la final de la Copa Davis mientras atiende asuntos de la empresa que fundó con su socio en 2003, le dice a Kamchatka que la comisión normalizadora está “deslegitimada”. A su criterio, “la mala noticia” para la Casa Rosada es que “hay muchos clubes bien”, en términos económicos.

¿Te referís a que si hubiera muchos clubes al borde de la quiebra sería más fácil imponer el proyecto de sociedades anónimas?

La línea argumental del Gobierno es esa. Dice que todos los clubes son un desastre, le deben plata a la AFIP y a la AFA y los dirigentes son todos chorros. Bueh, no. A ver. No todos los dirigentes son chorros y no todos los clubes están mal. Hay un club, que se llama San Lorenzo y hace cuatro años consecutivos presenta buenos balances y multiplicó su masa societaria por cuatro, tiene 5 mil deportistas federados y 500 chicos por día de la villa del Bajo Flores haciendo deportes. Todo eso, siendo superavitario.

Externalidades

Cual locutor que aprieta palabras al final de un aviso comercial, Lammens habla rapidísimo sin perder el hilo, glosa datos sin parar y se queja de que el secretario general de la Presidencia, Fernando De Andreis, y el titular de la AFIP, Alberto Abad, dieron una conferencia de prensa en la que señalaron las deudas que los clubes mantenían con el fisco. “Me hubiera gustado que nos llamaran para preguntarnos cómo hacemos para tener 500 pibes todos los días jugando al fútbol o asistirlos a nivel nutricional y si necesitábamos alguna ayuda del Estado”, acomete.

¿Cuánto dinero se necesita para mantener y sostener las actividades del club, incluyendo las de perfil más social de la institución?

San Lorenzo tiene un presupuesto donde la cuota social representa el 50 por ciento de nuestros ingresos, y cuando empezamos era del 19 por ciento. Podríamos no cobrar hoy los derechos de televisión y el club seguiría subsistiendo.

¿Cuánto representan los derechos de televisión con respecto al presupuesto?

Menos del 18 por ciento. Y además, la AFA no lo paga y lo paga mal. En eso sí, no tiene la culpa la comisión normalizadora. Desde que murió Grondona, no hubo un gobierno legitimado para ir a negociar los contratos con Adidas a Alemania. Hay muchos acuerdos que fueron firmados entre gallos y medianoche, en condiciones que no fueron favorables para el fútbol argentino, y hay que reverlos.

¿Ya viste los papeles de Turner y Fox?

No, no hay papeles. Lo único que hay es una oferta de 2 mil millones de pesos pero es insuficiente. El número no puede bajar de 2500 millones. Y creo que hay muchas alternativas para que la gente que no tenga posibilidades pueda seguir viendo gratis el fútbol.

¿Qué tendría de bueno y qué tendría de malo la Superliga?

Mejorar el producto, que actualmente no es bueno ni de calidad. Nadie discutía los derechos internacionales y había un par de vivos que lo vendían por dos mangos. El año pasado el fútbol argentino tuvo 22 millones de clicks en todo el mundo. Eso no está cuantificado en ningún lado. Nadie cobra nada. Vos estás en Nueva York, prendés la computadora y ves fútbol argentino gratis. Está la discusión sobre si le vas a cobrar al tipo que está en La Matanza y que llega justo a fin de mes. Hay que ser ingenioso y buscarla por otro lado. Es una locura que haya habido 22 millones de tipos que vieron el fútbol argentino sin pagar un dólar: 22 millones por 15 son 330 millones de pesos.

¿Cuáles serían las ideas fuerzas que regirían para vos la reconstrucción de la AFA?

Lo primero que hay que terminar es el sistema perverso del manejo de los fondos. Para que no se les dé más dinero a los que son amigos que a los que me votan en contra en la asamblea. Y después, hay que refundar la AFA porque tiene una corrupción estructural tremenda, desde la contratación de los seguros hasta la contratación de las cocheras donde estacionan sus empleados. Cuando llegamos nosotros, había más de 30 cocheras de gente que se había muerto pero se seguían pagando.

A diferencia de otros dirigentes o periodistas, no nombraste a los barras. ¿Son un problema?

Sí, pero no creo que sean un problema del fútbol nada más. Es una hipocresía. La mayoría de los barras trabajan en los sindicatos o el Estado. La dirigencia deportiva, lo que sí, no tiene que mirar para otro lado. Yo escucho presidentes que dicen que no los conocen. Primera mentira. Hay que decir que sí los conozco. No soy cómplice de muchas cuestiones. No los financio, sí tengo que mantener en paz mi club.

Vos asegurás que no viene del club pero de dónde viene el financiamiento.

No sé de dónde vendrá. Sí te aseguro que no viene del club.

Compromisos y proyectos

Un proveedor de su empresa, la distribuidora de bebidas a la que le dedica todo el tiempo que le queda fuera del club, le regaló una réplica de una pintura de Antonio Berni: una escuadra de pibes en la que alguno luce una casaca de San Lorenzo. El cuadro pende de una de las paredes del búnker emplazado frente al depósito de su propia firma, un proyecto que Lammens enmarca dentro su mirada sobre la necesidad de que el Estado cuente con una “burguesía nacional”. “Los empresarios argentinos son especuladores que, cuando tienen que cerrar la fábrica para importar, lo hacen sin ponerse colorados”, lanza aunque enseguida destaca el rol de las pymes cuyos dueños “hacen malabares”, al decir suyo.

Como empresario pyme, ¿qué tal ves la situación económica?

Mal. Hay una retracción del consumo violenta. Además de los despidos, la inflación superó ampliamente los aumentos salariales acordados en paritarias. Y eso se nota. Los supermercadistas nos dicen que hay caída de dos dígitos en consumo de alimentos, no en artículos de lujo.

Ante este contexto, ¿te gustaría zambullirte en la política?

A mí siempre me gustó. Uno se tiene que comprometer y cambiar desde los lugares que ama. Yo a San Lorenzo lo amo. Cuando empezamos, me decían ‘no te metas’, ‘son todos chorros’, ‘están los barras’. Y ya llevamos cuatro años. Yo veo muchas cosas de la Ciudad de Buenos Aires y creo que podría estar mucho mejor. Veo la salud y la educación, tantos chicos que no tienen vacantes, se priorizan negocios inmobiliarios sobre los espacios verdes…

¿Suponés que podrías trasladar tu experiencia en San Lorenzo a un cargo institucional en la Ciudad?

Tiene que ser un grupo de gente. En San Lorenzo tampoco fui solo. Más allá de Marcelo y de mí, son casi 50 chicos de nuestra edad que están todos los días en el club. Ningún proceso se lleva adelante solo.

¿Hay un colectivo que sueña o imagina esa posibilidad?

¿Vos querés el título? (Risas). Hay mucha gente que cree que se puede hacer una ciudad diferente. Hay lugares desde los cuales, ideológicamente, vamos a friccionar con este gobierno. Además, hay una posibilidad por el hecho de que tantos años de gestión del Pro hagan que haya gente que crea que se pueda pensar la ciudad de otra manera.

¿Qué cosas son blanco o negro o para qué cosas no hay matices?

Para la corrupción. Y la veo en el ámbito público y en el ámbito privado. Que le roben a San Lorenzo es como si le robaran a mi familia. Y me pasaría lo mismo si me tocara desempeñarme en otro lugar público. Y después, sí creo que existen los matices. Llevar a un enfrentamiento permanente las cuestiones no es bueno, aunque sí es bueno el debate o confrontar las ideas. Acá, cuando criticás al gobierno, te dicen que sos kirchnerista. Y yo estoy a favor de la Asignación Universal Por Hijo, la 125 y un montón de cosas que nos han devuelto la dignidad. Y sin embargo, no soy, no fui ni voy a ser kirchnerista. Pensar la política en esos términos futboliza la discusión.

 

Lammens sugirió hace un año una transformación radical en el sistema de elecciones y se lo tacharon bajo el mote de voto calificado. “Nosotros decimos que la AFA es de los clubes y los clubes son de los socios y, entonces, que voten los socios”, desafía, y añade: “soy el más democrático de todos porque a mí no me parece igual que el voto de Boca, que tiene 150 mil socios, valga igual que el de un club donde al presidente lo eligen votando entre los amigos”.

-Más allá de que la elección por voto directo es una discusión que atraviesa otros ámbitos de la sociedad, lo cierto es que los clubes grandes corren con ventaja porque su cantidad de socios creció al calor de la exposición con la televisación en las últimas décadas…

-Eso no es así.

-¿Cómo es?

-Si querés un corte en el 70’ o el 80’, salieron campeones muchos más equipos chicos en estos años que antes.

-Pero no más que los grandes…

-Al final del día, lo importante y lo que le cambia la ecuación a los clubes son los socios. San Lorenzo tiene más de 4 millones de hinchas en el país. Inevitablemente, va a tener más poder y va a generar más recursos que Temperley, Dock Sud o Almirante Brown.