Revista Kamchatka en un mano a mano con el rostro visible de una parte del poder económico local

Por Luciana Glezer

Truco

Los límites del proyecto del gobierno anterior estuvieron muy bien acompañados por la reunificación de las facciones del poder económico local, cuestión que no se había logrado con tanta contundencia desde el colapso de 2001.

Los dueños del campo, los bancos, la bolsa, la industria, la construcción y el comercio también adquieren forma humana y nombres propios: Luis Miguel  Etchevehere, Jorge Brito, Adelmo Gabbi, Adrián Kaufmann Brea, Juan Chediak  y Jorge Di Fiori resucitaron un grupo de lobby empresario que se autodenomina G6 (Grupo de los seis), cuyo objetivo explícito es marcar la cancha.  Un sello que volvió con el cambio de gobierno. La mesa chica del Foro de Convergencia Empresarial (ver recuadro). Buena parte del poder económico local que se celebra con una sonrisa de oreja a oreja las promesas de avances desmesurados de los capitales extranjeros.

Etchevehere preside la Sociedad Rural desde el año 2012, y va por su tercer mandato consecutivo.  “No apoyamos a un dirigente o a un partido sino a un sistema de ideas”, dijo Etchevehere, y recordó que lo que empezó siendo, en 2008, una protesta por impuestos arbitrarios, termino siendo una exigencia para que “se devolviera vigencia al mandato constitucional”. “Defendimos algo más fundamental que los intereses de un sector, defendimos un concepto de país”, asegura.

Jorge Brito, como todo banquero, nunca pierde. En 1976  creó Macro Cía. Financiera S.A, que funcionó junto a la consultora “Econométrica” de José María Dagnino Pastore, Mario Brodersohn, Alieto Guadagni y Alfredo Concepción. Sin embargo, en el sitio oficial de Brito todo comienza en la década del 80´, cuando en 1987 recibe la autorización del BCRA para operar como Banco Macro. Ante el inminente triunfo de Mauricio Macri a fines del año pasado, declaró: “Si el Gobierno hace cuatro o cinco cosas bien, Argentina podría recuperar el grado de inversión en 9 meses”.

Adelmo Gabbi también fue reelecto este año al frente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. En su último discurso público, destacó la resistencia que tuvieron los hombres de negocios frente al proyecto kirchnerista: “No pudieron con nosotros”, se jactó, y añadió: “La Bolsa nunca bajó los brazos”. Gabbi se mostró entusiasmado con el rumbo de la actual gestión: “Estoy esperanzado. Las pizarras hablan y con sus precios muestran que hay un gran futuro por delante”.

Adrian Kaufmann Brea asumió en la Unión Industrial Argentina  en septiembre del año pasado. Es director ejecutivo de Arcor, que junto a Techint,  abarcan el universo de multinacionales de capitales argentinos. De hecho, su candidatura fue bancada explícitamente por Paolo Rocca. Esta dirigencia fabril de vieja cepa, comparte el supuesto de que “mejorando el clima de negocios, llegarán los capitales”

Juan Chediak preside la cámara argentina de la construcción, que agrupa a las compañías más poderosas del sector, íntimamente ligadas a la obra pública. Asimismo, alega que no tiene precisiones sobre las sospechas de corrupción durante el gobierno anterior. Su empresa, Chediack Construcciones y Chediack Vial, ocupa el lugar número 12 en el ranking de contrataciones propiciadas desde el Estado,  mientras que Austral Construcciones, la firma de Lázaro Báez, ocupa el número 36.  Pero la cifra mayor remite a los 60 mil despidos que acumuló el sector desde diciembre del año pasado. Ante la pregunta sobre la coyuntura, la respuesta de Chediack es que “hay que apostar al crédito internacional”.

Jorge Di Fiori fue electo este año como presidente la Cámara Argentina de Comercio para suceder a Carlos De La Vega, cuya gestión coincidió con el kirchnerismo. Con el cambio de autoridades, soplan otros vientos en la entidad. Di Fiori participó del Consejo de las Américas junto al jefe de gabinete, Marcos Peña, y al jefe de gobierno porteño,  Horacio Rodríguez Larreta. Di Fiori es abogado especialista en aduanas, entre sus clientes figura Shell C.A.P.S.A.. Su preocupación principal pasa por aliviar las presiones tributarias.

En una reformulación de “teoría del derrame”, la so­lución propuesta desde el G6 es mejorar las con­diciones para la acumulación de capital.  Pero el mundo real es más complejo y contradictorio que los supuestos teóricos “del mercado”.

Retruco

Una vez acomodados los jugadores, arrancó la partida. Para encandilar espectadores, se desataron los festejos. La segunda mitad del año arrancó con una serie de celebraciones valladas por el desasosiego: El Hotel Alvear acogió a los voceros del poder económico en el Consejo de las Américas; unos días después se volvieron a juntaron todos para brindar por el Día de la Industria; luego cayó la parafernalia que consagró al Foro de Inversiones, que alcanzó hasta para que se lo promocionara como “El Davosito”.  Invitados VIP fueron las multinacionales, las entradas de segunda fueron para la burguesía local.

Revista Kamchatka rompió las vidrieras y se filtró en la íntima para llegar al rincón oscuro donde se ocultan las tensiones. Es que el mundo CEO, cuando se entremezcla con la oligarquía local, no queda exento de contradicciones.  A las claras, se percibe que a todos entusiasma la idea de que entren dólares frescos y que se profundicen los proyectos para bajar salarios, pero en simultáneo hay quienes dudan de la sostenibilidad de ambas variables.

Fue casi unánime el reclamo de los futuros inversores externos por el cuadro crítico y conflictivo general que presenta la realidad sindical y laboral al momento de tomar la decisión de desarrollar nuevos emprendimientos en la Argentina. Paolo Rocca, CEO de Techint, dijo que “hay que convencer a los sindicatos para que no peleen por el sueldo de algunos, sino por el empleo de muchos”, y completó: “lo que realmente necesitamos es un país capaz de convencer y de atraer inversiones que puedan crear empleos”.

El recorte de empresarios no es casualidad sino que refleja el patrón de acumulación que propone el macrismo, impulsado por la inversión extranjera enfocada en el sector de infraestructura y el financiero y en la exportación del agro y la minería. Una incógnita relevante sigue flotando y es el impacto real que tienen este tipo inversiones sobre el empleo.

Miguel Kozuszok, presidente para América Latina de Unilever, evocó que en la Argentina regía un marco laboral más flexible. “Éramos muy competitivos en los años 90, pero lo fuimos perdiendo”, rememoró. Francis Mauger, director Corporativo de Desarrollo de Carrefour, remarcó: “los recargos salariales, los impuestos y las cargas sociales hacen que, en ciertas zonas, nos sea muy difícil competir”.

Actualmente, la relación entre la inversión y el PIB es de apenas 19 puntos, de los cuales 5 los aporta el Estado. Según el Indec, lo que más cae son las inversiones, que muestran un descenso de 4,9 puntos para el segundo trimestre del año. Las cifras de 40.000 millones de dólares de inversiones que se presentaron últimamente se venían cocinando en el gobierno anterior, y sólo representan 7 por ciento del producto bruto. Por ende, los privados invierten, a gatas, lo necesario para mantener actualizado a su capital físico o algo más.

Así lo graficó Eurnekian en un breve pica pica con esta publicación: “Los empresarios argentinos no van a desembolsar mientras se sostenga el déficit fiscal”. Mucho antes que esto, el ya fallecido Hector Valle, ex miembo del directorio de YPF, había dicho que “sería necio y fatal para el gobernante ignorar las falencias de nuestra gran burguesía industrial junto a los intereses contradictorios internos al conjunto del capitalismo local y el peso de las tentaciones especulativas y de fuga al exterior, siempre vigentes”.

Sin embargo, el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, señaló al hablar de competitividad que tanto el Gobierno como los empresarios concluyen que la Argentina es cara. Para muchos, ésta es la razón por la que tampoco invierten los argentinos.

Lo que todos reconocen es que los inversores externos condicionan su comportamiento a los resultados que arroje la observación del empresariado local. Para muestra, basta un botón. Revista Kamchatka escuchó cuando un representante de una multinacional le preguntó a Luis Miguel Etchevehere: “¿Te vas a dejar de pelear con Adrián?”, refiriéndose a Kaufmann Brea. El presidente de la Sociedad Rural respondió: “cerrá la boca, que esto está lleno de periodistas”.

Lo que le conviene a uno, no siempre le conviene a otro. Un dólar alto, por ejemplo, beneficia la rentabilidad de los exportadores pero encarece los costos de la producción y pérdida de rentabilidad en un contexto mundial de todo barato, divisa incluida. Cada decisión en materia de política económica tiene ganadores y perdedores, que, salvo honradas, y no tan honradas, experiencias históricas, suelen ser siempre los mismos.

Los ganadores, secreto a voces, se cuentan las costillas, pero el acuerdo político es mostrar un consenso sólido que no habilite fisuras por donde cuele el mínimo atisbo populista (de pueblo).

Vale 4

El G6 danza con el gobierno de los CEOs el ritual por la lluvia de inversiones, mientras que el economista Martin Burgos advierte que “en un mundo en crisis, donde las inversiones están yendo desde América Latina hacia Estados Unidos bajo la forma de fuga de capitales, resulta una apuesta difícil para este gobierno cambiar un movimiento estructural que parece sostenerse en la tendencia al aumento de la tasa de interés de Estados Unidos. Creer que la entrada y salida de capitales de Argentina depende de Argentina es, por lo menos, sobrevalorar los aspectos subjetivos de la inversión, y despreciar el hecho de que el movimiento de capitales a nivel mundial lo define Estados Unidos, principalmente a través de su política monetaria”.

Al cierre de esta edición, la puesta en escena de la coreografía del sólido consenso que baila el poder económico se financia con deuda. El 2016 cerrará con una relación de deuda externa sobre PIB del 32,1 por ciento, cuando en 2015 era del 23,9. Argentina también alcanzó este año un mayor nivel de deuda externa sobre PIB en relación con la del promedio de países Latinoamericanos, que este año trepó a 28,5 por ciento, contra el 26,2 por ciento del año pasado. Fue el único país de la región con semejante incremento, de casi 10 puntos.

El presupuesto 2017 prevé tomar deuda neta por unos u$s 38.000 millones, equivalente al total de las reservas. Un tercio de la deuda autorizada en el proyecto está pensada para cubrir el déficit estimado del 4,2%; otro tercio iría al rollover de la deuda actual; y el tercio restante quedaría a libre disponibilidad del Ejecutivo. Del total del Presupuesto 2017, la deuda pública representa un 10,5% y es un valor que, en comparación con 2016, crece 32,4%.

El festival de endeudamiento externo continuará acelerándose con la emisión de bonos de municipios, provincias y grandes empresas del sector privado. Una de las empresas que volverá al mercado de deuda global es Central Puerto, la generadora eléctrica de Nicky Caputo. La firma del amigo de Macri emitirá 500 millones de dólares a un plazo de entre 7 y 10 años, en una operación que será coordinada por el JP Morgan y el Deutsche Bank. Será la segunda generadora eléctrica que emitirá deuda en 2016, tras la colocación de 250 millones con tasa del 9,75 por ciento de Albanesi.

La constructora Raghsa, en tanto, saldrá a colocar 250 millones y Pampa Energía lo hará por 750 millones. También el Grupo Clarín, el Banco Macro, IRSA y el Banco Hipotecario tienen planes de ampliar sus pasivos en moneda extranjera para lo que resta de 2016. Muchas de estas empresas están endeudándose a tasas superiores al 9 por ciento, una cifra muy por encima de la que consiguen las compañías de la región. La banca internacional se consagra como la gran campeona del negocio.