Por Ernesto Mattos*

 

Hay un recurrencia en materia económica vinculada a la idea de que, al aumentar la oferta de bienes, podría generarse una baja en los precios. ¿Funciona? No necesariamente pero sí ocurren otras cosas.

Primero, la oferta de productos puede aumentar por una mayor producción y disminuir el contenido importado o puede que el producto tenga un mínimo de componentes importados. En ambos casos tendría otros efectos para la economía. El modelo actual tiene dos características: endeudamiento e importaciones. La primera está sujeta a los designios de la tasa de la Reserva Federal (Fed) y la segunda, vinculada a las regulaciones tanto en derechos de exportación como importación, principal protagonista en la recaudación.

En tanto que el endeudamiento externo pareciera complementar la reducción en el gasto público, la acumulación de reservas por endeudamiento externo tiene un inconveniente y es que el Estado, a futuro, tiene que pagar intereses y capital. Esto se agrava más si las importaciones superan a las exportaciones, ya que genera un déficit comercial -que es salida de divisas para pagar esos productos-.

Mientras tanto, las importaciones tuvieron su punto record al cerrar el 2017, con un déficit comercial cercano a 8.500 millones de dólares[1]; pero se dio en un contexto donde el índice de precios y cantidad de las exportaciones crecieron levemente. Así, las importaciones treparon, en términos de precios comparados con los de exportación, tres veces y, en volumen, tuvieron una suba drástica de 35 veces. Es el aluvión de las importaciones. Lo que quiere decir que a la quita de los derechos de exportación no le correspondió un boom de exportaciones que explicara el ritmo de recaudación, porque fue el impacto del blanqueo lo que permitió mantener a niveles crecientes la recaudación tributaria hasta 2017.

Por lo tanto, las importaciones jugaron un papel central, junto con el nivel de derechos de importación -que creció por encima de los derechos de exportación-. De manera que si el ingreso de productos de otras latitudes es ciencia y técnica de otro espacio económico, resultaría ocioso el presupuesto para ciencia y técnica. ¿Para qué tener un INTI? Al importar ciencia y técnica de otra economía, ¿qué necesidad habría de preparar a la población en educación si no hay industrias que los pueda absorber?

Saldo ComercialAdemás, las importaciones tampoco pudieron reducir los niveles de inflación, con un acumulado 2016-2017 del 65%. El gran aluvión importador que complementó la oferta de productos para la venta se encontró con la pared, el poder adquisitivo a la baja. Las empresas pudieron importar pero el mercado interno no puede absorber la oferta de productos. La quita de subsidios en una estructura productiva con creciente importación pone en jaque al entramado industrial vinculado al mercado interno y con bajo nivel de exportación. El impacto de los precios regulados fue subestimado. Al paso que se anunciaba una reducción del déficit primario, no financiero, el efecto encarecedor del aumento de los precios regulados impactó en la economía generando un crecimiento heterogéneo.

Lo que dejó este bienio es una estructura productiva encarecida para producir. Y como consecuencia, el país habrá de producir “caro” lo que lo hace menos competitivas a la pequeña y mediana empresa ante las grandes firmas, que cuentan con mayor financiamiento y recursos para sobrellevar este reordenamiento del mercado propuesto por el Ejecutivo y supervisado por Hacienda.

El atraso cambiario sería otra discusión complementaria. Por ello, el mayor endeudamiento externo -con una tasa de la FED que comenzó a subir y parece que tendrá otros aumentos este 2018 ante el cambio de conducción- y el aluvión importador, combinado con el déficit comercial, generan un combo donde los dólares que ingresan son sólo por deuda y no por intercambio comercial.

 

  • Economista UBA/Centro Cultural de la Cooperación

[1] https://www.infobae.com/economia/2018/01/23/argentina-termino-con-deficit-comercial-record-en-2017/