Foto: Franco Roggero

El Gobierno respondió con represión a la iniciativa de los docentes que montaban una escuela itinerante frente al Congreso. Los dirigentes gremiales explicaron que apelaban a esa idea para alternar los paros. Al cierre de esta nota, la única voz oficial era la de la Policía, que alegaba que el feroz despliegue había sido dispuesto “por Presidencia”.

Medio millar de maestros con sus guardapolvos blancos fueron reprimidos anoche, frente al Congreso, cuando trataban de montar una escuela itinerante para manifestarse en reclamo de paritarias sin apelar a la huelga. Con palos y gas pimienta, la Policía impidió que los docentes concretaran su iniciativa, detuvo a cuatro trabajadores de la educación y mandó a decenas al hospital.

Cerca de la medianoche, los demorados bajo la acusación de “resistencia a la autoridad” fueron liberados, luego del reclamo de sindicalistas y dirigentes políticos que coparon la Alcaidía de la Comuna 4, en Barracas.

El baile arrancó pasado el mediodía, bajo una lluvia copiosa. A partir de las 13, un grupo de especialistas en el armado de escenarios comenzó a erigir las estructuras tubulares que sostendrían la puesta en escena, emulando la Carpa Blanca instalada en el mismo lugar el 2 de abril de 1997. Sin embargo, fuentes consultadas por esta publicación reconocieron que los uniformados “se pusieron picantes” cerca de las 16.

La Ctera se había encargado de solicitar el permiso correspondiente, tal como se hace ante cada acto que se desarrolla en ese sitio o la mismísima Plaza de Mayo, pero los oficiales a cargo del operativo comenzaron a negarlo. Una vez que se desatara la represión, el Gobierno se limitaría a enviar un escueto comunicado de prensa del Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño en el que se resumía que no se había cumplido con esa formalidad, en tanto voceros de las fuerzas de seguridad diseminaban el mismo mensaje en las redacciones.

Antes que se diera luz verde a la cacería los principales referentes de CTERA mantuvieron una reunión en la sede de la UTE, en Bartolomé Mitre 1984, a tres cuadras del lugar de los hechos. Allí evaluaron la situación y decidieron seguir adelante al mismo tiempo que se daba aviso a los medios de comunicación sobre la novedosa protesta que pretendían impulsar. “No pensamos que nos iban a pegar delante de las cámaras y los periodistas”, diría uno de los históricos referentes del sector.

Otro de los líderes consultados por Kamchatka afirmó: “el propio comisario a cargo nos dijo que la orden venía directamente de Presidencia”. “Nos dijo que impedir esta protesta era un objetivo político”, repuso, y añadió con énfasis: “repetía que ‘esto es político'”.

En medio del tole-tole, legisladores kirchneristas trataron de contactarse con el vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli, para que frenara la salvajada pero todos los intentos fueron infructuosos. Como durante la represión ordenada para el Hospital Borda en 2013, anoche la Policía también cargó contra los diputados que se solidarizaban con el reclamo docente.

Todavía dolorido por los golpes y los efectos del gas pimienta, uno de los maestros que llegó a conducir el gremio advertía que “vienen tiempos muy jodidos”. “Están dispuestos a todo”, concluyó.