Por Lucía Ríos
Ilustración: María Tatumba

Nunca había pasado. En la décimo séptima entrega de los premios Grammy latinos que se realizó este año en la ciudad de Las Vegas, todos los nominados a mejor álbum de rock fueron argentinos. Más allá de una posible casualidad o el mérito absoluto, Argentina marca tendencias en la región hace más de cinco décadas. Pero en épocas de crisis, estallido social, más pobreza y desigualdad, ¿dónde se para el rock? ¿Se compromete? ¿Debe hacerlo? Kamchatka habló con referentes de la música para poner blanco sobre negro.

Este año se cumplen 50 años de “Rebelde”, considerado el primer simple de rock argentino, escrito por Moris y Pajarito Zaguri en 1966 para su grupo Los Beatniks. Se cantaba rock en castellano por primera vez y Zaguri, en una entrevista a La Nación hace 30 años, rememoraba: “Todo explotó cuando escuché a los Beatles, los Rolling Stones y Bob Dylan, y nos dijimos que, en vez de traducir letras, teníamos que hacer nuestras propias canciones. Desde entonces, me consideré un músico con conciencia de lo que tenía que decir. Empezamos a buscar letras denunciando ciertas costumbres burguesas. Letras que no eran de protesta, porque de política no entendíamos nada: simplemente estábamos manifestando una necesidad de vivir totalmente libres”.

Cuando Mauricio Macri ganó las elecciones presidenciales, se esperaba un resurgimiento del rock. Se leía en distintos rincones del mundo virtual todo tipo de esperanza puesta en el género que supo ser punta de lanza en lo contestatario. Bandas como Las manos de Filippi, Arbolito y artistas como Ignacio Copani y hasta La Mona Giménez, pasando por muchos otros más, le escribieron y dedicaron temas al flamante jefe de Estado.

Este año la legendaria banda liderada por “El Cabra” de Vega lanzó el primero de tres capítulos de su próximo disco llamado M.A.C.R.I (Mente Anti Capitalista Revolucionaria Internacional). Canciones como La grieta, Plusadicción, Qué miedo y Si yo fuera el sistema siguen alimentando de política el rock, en una época donde son pocas las bandas comprometidas ideológicamente.

Juan Domingo García o Charly Perón

Kamchatka entrevistó a Martín Correa, periodista de rock y docente de ÉTER (aparte de ser uno de los pocos tocados por la varita del Universo al tener la oportunidad de entrevistar al Indio Solari), quien aseguró que ese género musical ya no es rebelde. “El rock nacional dejó de ser un movimiento rupturista. Tiene 50 años, es una persona mayor. Ya no es algo de la juventud, ya dejó de incluir a un montón de gente”, argumentó.

En su segundo libro, “Rockpolitik”, Juan Ignacio Provéndola traza el recorrido del rock y la política a lo largo de cincuenta años de historia. En una entrevista a Télam, el autor colocó al género como “un hecho político en sí mismo”, mientras que en otra respuesta más audaz expuso: “Las proclamas del Indio Solari o de Charly García, al menos las que concibieron en sus mejores momentos de iluminación intelectual, tuvieron tanta expansión como las de Perón”.

Durante los 12 años de kirchnerismo, artistas de casi todas las expresiones, supieron organizarse en varios frentes. Esto no fue de un día para el otro, claro. Hoy, en la música y el rock, no se ve dicha red y Correa aseveró que es “por una cuestión de tiempos. Van a otra velocidad y está bien que así lo sea”. Ya en pleno gobierno de Cristina Fernández, algo cambió para el rock. El docente de la escuela de Eduardo Aliverti reconoció: “Que al final de una cadena nacional sonara Juguetes Perdidos no daba lo mismo, aunque también se puede ver desde el punto de vista negativo y pensar que el rock es contestatario y tiene que estar por fuera de la publicidad política”.

En un audio de WhatsApp y sorprendiendo a quien lo escuche, Correa sentenció: “El rock es más conservador de lo que creemos”. Chau al aura contestataria que supo tener.

Llamen al Chapulín Colorado

¿A quién le habla el rock? ¿A qué?

El ex tecladista de Los Piojos y La Mississippi, y de larga trayectoria en el rock, “Chucky” De Ípola, afirmó a Kamchatka que “en las letras tiene que estar expresada la coyuntura social, política y económica porque el rock está siempre en la trinchera”. “De alguna manera, contrarresta la hegemonía de las cosas, incluso musicalmente. Por ejemplo El Indio con ‘Todo preso es político’, Pity Álvarez con ‘Legalícenla’ o Callejeros con ‘Prohibido’”, completó.

Fue real. El rock tuvo un rol fundamental durante varias décadas en la identidad de la juventud, la militancia política y los sectores populares. De Ípola sube la apuesta: “El rock es cultura popular en sí mismo, no distingue clases sociales porque el público y la juventud encuentra en el rock una voz que lo representa”.

Cuando se pone blanco sobre negro, aparece un gris. Si la música es blanco, ¿qué es negro? ¿Quién es el némesis del rock? Para Correa, “es su propio enemigo, a veces. Justamente porque casi no tiene enemigos del sistema. Es parte”.

Hace unas semanas, ganó Donald Trump las elecciones. Al cierre de esta edición, murió Fidel Castro. Cada 30 horas, matan a una mujer. Larga vida al rock.