La empresa multinacional Wal-Mart notificó esta semana 55 despidos por telegrama y trató de imponer nuevas condiciones laborales para los empleados de la tienda ubicada en Sarandí. Luego de intensas asambleas y una reunión entre los delegados de los trabajadores y representantes de la empresa, la Delegación del Ministerio de Trabajo en Avellaneda dispuso la conciliación obligatoria. Dirigentes gremiales de otros hipermercados advierten que la firma norteamericana sería la punta de lanza de un plan de flexibilización sin precedentes.

Por Pablo Dipierri

“Disculpen la hora pero necesitamos de la solidaridad de ustedes porque hay más de 50 despidos en el Wal-Mart de Sarandí”, comunicó por audio de WhatsApp el delegado de esa tienda, Federico Vilmar Avilés, a una insondable cantidad de periodistas y activistas sindicales, durante la madrugada del martes pasado. Ese día los 180 empleados de la sucursal fueron obligados a firmar, ante escribano público y agentes policiales, un documento que establecía la multitarea como condición bajo pena de la desvinculación inmediata en caso de negarse, y al mismo tiempo la empresa cursaba los telegramas de despido para 55 de ellos.

Según Vilmar Avilés, todos los trabajadores que figuraban en la lista de los despedidos están afiliados al Sindicato de Empleados de Comercio, cuya conducción de la seccional para Lanús y Avellaneda (Secla) se hizo presente durante las protestas. La bulla en la tienda y la repercusión mediática del caso obligaron a la firma estadounidense a aceptar una conciliación obligatoria y retrotraer la situación al contexto previo a la extorsiva rúbrica para flexibilizar de prepo las condiciones laborales.

Fuentes de la empresa justificaron los despidos en la caída del consumo. Sin embargo, uno de los referentes del personal jerárquico que trabaja para organizarse junto a sus pares fuera de convenio le dijo a Kamchatka que “los capos han tomado malas decisiones comerciales también”. “Para dar un ejemplo, compraron una cantidad invendible de cascos de motos para vender en los supermercados y ahora se los tienen que meter en el orto pero a quién le compraron y por qué”, desliza tendiendo un manto de sospecha.

Wal-Mart se caracterizó siempre por la implementación de políticas antisindicales. Tan es así que uno de sus primeros jefes de Seguridad en Argentina fue el militar retirado del Ejército Alfredo Oscar Saint Jean hijo, egresado del Colegio Militar en 1975 y partícipe de acciones en el Operativo Independencia en Tucumán bajo las órdenes de Antonio Bussi.

Precisamente, el primer escollo para sus objetivos fue una comisión interna que escapó a los cálculos del sindicato conducido por Armando Cavalieri, cuando los trabajadores de la sucursal sita en la intersección de las avenidas Güemes y Agüero, también en Avellaneda, ungieron delegado con su voto a Gustavo Córdoba, quien se convertiría en una pesadilla para la oficina de recursos humanos por su airada defensa de los derechos de los empleados. La empresa lo echó y, luego, tuvo que reincorporarlo por la presión de sus compañeros, sin ningún apoyo de la seccional del gremio. Más tarde, volvería a despedirlo pero la semilla había sido sembrada: los trabajadores no comían vidrio y a Wal-Mart se la había caído la careta.

 

Como los yanquis pero mexicanos y franceses

Sarandí fue el escenario reciente de otro conflicto traumático para los empleados de comercio. En marzo, cerró sus puertas una de las 15 sucursales de la mexicana Coppel.

El delegado de la comisión interna de ese supermercado en La Plata por CIS-CTA, Luis Armesto, le explicó a esta publicación que decenas de familias quedaron “en la lona”. “Los compañeros cortaron la tienda de Coppel en Quilmes y nosotros fuimos hasta allá para bancar pero no se pudo revertir”, recordó, y agregó: “lo que pasa es que el compañero, primero, quiere quemar todo pero después se va enfriando, tiene que conseguir un laburo urgente y ya te cerraron la tienda o te echaron”.

Al decir suyo, los hipermercados siempre están tratando de disciplinar e imponer condiciones más duras. “Quieren que el que está en la línea de cajas también vaya a reponer o descargue reses para la carnicería”, graficó.

Por otra parte, el secretario de la Unión de Personal Jerárquico de Comercio, Marcelo Fuentes, consideró que “el mapa es preocupante”. “Desde el año pasado, están ofreciendo retiros voluntarios en todas las cadenas pero, ahora, los compañeros ya no lo quieren agarrar porque es pan para hoy y hambre para mañana”, sostuvo.

Fuentes reside actualmente en Mar del Plata, luego de que Carrefuor lo confinara allí por prender fuego en la embajada de Francia ante la negativa de la empresa de reincorporar a una trabajadora de la sucursal emplazada frente al Congreso nacional con dictamen judicial favorable. “Vienen por todo”, advierte al mismo tiempo que precisa que “en un año y medio Carrefour echó a 2000 empleados de los 20 mil que tiene en todo el país”.

Para colmo de males, un representante del “cavalierismo” le hizo llegar a un delegado del interior de la Provincia de Buenos Aires la propuesta de la empresa en la que trabaja para flexibilizar las condiciones. “Nosotros sabemos que ganamos el primer round pero se viene una muy jodida”, admite Vilmar Avilés sobre la pelea en Wal-Mart en particular y el panorama general.