Bajo la égida de la vorágine actual, la lucha política no se concentra en un punto neurálgico. Los que batallan se diseminan, simultáneamente, por todos los rincones del mapa y sus tramas e intrigas se vuelven ilegibles para la mayoría. Kamchatka fatigó pasillos, bares y cuevas insospechadas y armó el croquis de ambiciones cruzadas y utopías postergadas.

Por Pablo Dipierri

Amparado en su decrepitud, el ex juez Carlos Fayt confesaba a quienes los frecuentaran, antes de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) de 2015, que el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, prefería una victoria de Mauricio Macri antes que la de Daniel Scioli. “Porque era más fácil de voltear”, narra un ex funcionario kirchnerista que por aquellos días recibió un llamado de alerta ante semejante especulación.

Entonces, se calculaba que el Pro se quedaría con dos gobernaciones a lo sumo, la de Capital Federal y la de Santa Fe, nadie imaginaba que María Eugenia Vidal triunfaría en provincia de Buenos Aires y el poroteo arrojaba 6 senadores propios en la Cámara alta. Aunque los resultados modificaron la ecuación, no diluyeron las ambiciones.

Uno de los diputados parlasureños por el Frente Para la Victoria explica que Macri ni siquiera se percató del apetito del magistrado santafecino cuando dictaminó la devolución de los fondos de Anses a tres provincias, desfinanciando al organismo y poniendo en jaque el sistema previsional. El propio jefe de Gabinete, Marcos Peña, entró en pánico cuando comprendió la maniobra y, fruto de la zozobra, la Casa Rosada labró los decretos de designación de Horacio Rosatti y Carlos Rosenkratz para el máximo tribunal.

Una vez que el Gobierno tomó nota, movió sus fichas en consecuencia. Ariete predilecto, la diputada Elisa Carrió denunció a Lorenzetti por presunto enriquecimiento ilícito en enero de este año pero el fiscal Gerardo Pollicita desestimó la investigación con velocidad inusitada. Y cuando el abogado de la legisladora chaqueña, Juan López, pidió el fallo que archivó la denuncia para enterarse de los argumentos, en el juzgado le respondieron: “Que lo venga a buscar Carrió”.

Salvo excepciones, los despachos de Comodoro Py son impermeables a cualquier atisbo jurídico que apunte a la cabeza del Poder Judicial. No obstante, en el Consejo de la Magistratura admiten que el establishment tiene atado a Lorenzetti con “carpetazos”, y deslizan que el titular del Palacio de Tribunales “busca un puente de plata” hacia destinos con mayor resplandor público.

Desde el bloque de la Coalición Cívica, recuerdan que la propia Carrió advirtió en el discurso que dio en el recinto, durante la discusión sobre los proyectos para la “democratización de la Justicia”, que Lorenzetti tenía “aspiraciones políticas” y quien fuera presidente de la bancada kirchnerista, Agustín Rossi, asentía con una sonrisa atribulada. Antes que la Iglesia y las cámaras empresarias, un sector del peronismo blanco consideraba que el juez podía ser un buen compañero de fórmula para Cristina Fernández de Kirchner en 2007 pero ese lugar lo ocupó el mendocino Julio Cobos, cuyas fatalidades y defecciones dificultan la distracción ociosa y contrafáctica de imaginarse lo que hubiera ocurrido.

Sin embargo, el reloj de arena todavía no se dio vuelta. El fallo que obligó al ministro de Energía, Juan José Aranguren, a avenirse al sistema de audiencias públicas para el aumento en las tarifas de gas fue compensado con “dos mamarrachos”, al decir de los entendidos para aludir a las resoluciones para autorizar los aumentos en el servicio eléctrico y el apercibimiento contra la jueza Martina Forns, quien había hecho lugar a las demandas de los damnificados. Al respecto, un consejero de la Magistratura huele el pulso de Rosenkratz en esas dos gestiones y sugiere que la misión del último de los supremos que arribó al cuarto piso del edificio tribunalicio es robustecerse para tranquilidad de la Casa Rosada.

En tanto, Lorenzetti tuvo también su segmento de vanidad personal para garantizarles a los inversores extranjeros que asistieron al “Mini Davos” realizado en el CCK que en Argentina hay seguridad jurídica, en concordancia con lo que necesitaba Macri que dijera. Juan Carlos Maqueda, el juez que pilotea la obra social de 19 mil afiliados dentro del Poder Judicial, se relame y espera.

Cucos

Detrás de la aparente fortaleza y despreocupación con que se pavonea el Gobierno, se esconden los fantasmas que lo atormentan. Al cierre de esta edición, la CGT tramitaba dubitativamente la convocatoria al primer paro nacional desde el ascenso de Cambiemos, quizá la medida de fuerza más parlamentada de la historia del movimiento obrero local en un contexto de retracción económica, ola de despidos y pérdida del poder adquisitivo, y el Jefe de Estado se preparaba para sacarle el máximo jugo posible a la visita protocolar que mantendría con el Papa Francisco a mediados de octubre.

En la vereda de enfrente, las intervenciones de CFK, sean en reuniones con dirigentes políticos y sindicales, actos con estudiantes o trabajadores o, simplemente, con el activismo twittero, tallan cada vez más fuerte e irritan a los que apostaron todo a la reactivación económica como mecanismo para que el pueblo olvidara la experiencia kirchnerista. La serenidad coacheada con que los funcionarios del gabinete nacional afrontan las entrevistas con el periodismo believer empieza a resquebrajarse.

Para colmo, en los márgenes del sistema político institucional circula la pregunta por el “Plan B” de las corporaciones. “Sergio Massa”, conjeturan los menos osados. Sindicalistas, como Sergio Palazzo (ver página 32), y opositores dudan de la jugada. Dentro del Frente Renovador, incluso, suponen que no gozan de la confianza del establishment, sin desperdiciar la chance para dejar la puerta abierta: “todo depende del contexto económico”.

Cerca del diputado tigrense ratificaron que mantiene “excelente diálogo” con sus pares Eduardo “Wado” de Pedro y Máximo Kirchner pero celebran que se haya despegado en 2013 del Frente Para la Victoria, porque carecía de la proyección que anhelaba y, entienden, ahora acredita. De todas maneras, aseguraron a esta revista que si la ex presidenta se lanza en 2017 con una candidatura, Massa “no juega”. “Iremos con Malena (Galmarini) o Margarita (Stolbizer)”, arrojan.

El poder de Grayskull

La madre de todas las batallas no se da en el castillo de Grayskull ni emerge en escena representada por dos escuadras regulares. Mucho más profana, permanente y capilar, la disputa se asemeja en sus formas a la ilusión óptica viralizada en redes sociales, incluida como fondo para la foto de apertura de esta nota y trabajada por Akiyoshi Kitaoka, profesor de Psicología en la Universidad de Kyoto, en Japón. En su cuadro, compuesto por líneas rectas y diagonales, el ojo humano sólo detecta cuatro o cinco de los 12 puntos negros que contiene, porque carece de la suficiente capacidad de visión periférica.

Como en esa pieza gráfica, los nudos del poder se desplazan y se vuelven, por momentos, inasibles e incomprensibles para la sociedad que los padece, siente, legitima y habita. Por eso, la pregunta por el lugar donde se aloja, el sujeto que lo ejerce y la manera de acumularlo deriva, casi siempre, en respuestas parciales y circunstanciales.

Y sacan ventajas los que más puntitos distinguen. O manejan.