MUCHA AMISTAD, POCOS ANUNCIOS

Por Augusto Taglioni

“El vino a hablar de limones y yo le voy a hablar de Corea del Norte”. Esta fue una de las frases célebres que dejó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante su encuentro con Mauricio Macri en Washington. ¿Qué relación hay entre los limones y Corea del Norte? Ninguna, claro, pero durante la reunión fue parte de una agenda en común que pasó con la misma velocidad que pasan los temas en un convite destinado a no resolver nada.

Es que los intereses son diferentes: Macri necesita equilibrar la deficitaria balanza comercial con Estados Unidos y la Casa Blanca sólo pretende disciplinar a la Argentina en su agenda para la región, que consiste en utilizarla como pilar de la ofensiva regional contra la alicaída y golpeada República Bolivariana de Venezuela. ¿Qué más le queda por hacer a Macri contra el gobierno de Maduro? Lo calificó de dictadura, votó a favor de su expulsión de la OEA, recibió a opositores, operó para la expulsión en el Mercosur y hasta pidió que el Congreso Nacional se expida.

Macri hace lo que le piden, necesita inversiones para demostrar que el ingreso del país al mundo no es una entelequia. Ahí es donde se juegan los limones, el biodiesel y la carne, los tres productos que la gestión de gobierno quiere ingresar en el mercado estadounidense, y para lo cual necesita que se levanten las barreras comerciales que le impone ese país, con la excusa  sanitaria y su fundamento proteccionista.

Nada de esto se resolvió en este mitin, aunque en el horizonte está la visita a nuestro país del secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, para discutir con Miguel Braun esos casos. La misión del gobierno nacional es reducir el déficit comercial con el país del norte a 4 mil millones de dólares al año.

En la superficie de la visita, no hay mucho más de lo que se vio. Ironías, chistes, Venezuela, Corea del Norte, limones y un compromiso para combatir el lavado de dinero y flexibilizar las visas turísticas para los argentinos. La cuestión de fondo de la relación con la Casa Blanca está relacionada con lo que el gobierno sea capaz de aceptar con tal de ser parte del selecto club de países con relaciones profundas con Washington, en el marco de un cambio de estrategia global. Obama no está más en el poder y, por más amigos que sean Macri y Trump, el mandatario argentino puso todas sus fichas al Tratado Trans Pacífico (y su eje regional, la Alianza del Pacífico) para insertar su política económica en un globalismo neoliberal que generaría inversión y, por consiguiente, crecimiento. Luego, Trump hizo todo lo que Macri no esperaba que pase: cerrarse. El mandatario estadounidense y su base neoconservadora no quieren saber nada con los acuerdos de libre comercio de la gestión anterior y amenaza con impuestos fronterizos y políticas antidumping a todo aquel que se corra de la idea de generar trabajo estadounidense para estadounidenses.

En ese marco, ¿cuáles son los beneficios concretos para la economía argentina? Mientras los limones, el biodiesel y la carne esperan ser aceptadas (ya esperaron décadas), ¿cuál será el eje que estructure el vínculo bilateral? Aceptar concesiones que, según la lógica oficial, traerán frutos en el futuro.

A todas luces, la condición de la relación con Estados Unidos es desigual. El perfil unilateral, americanista y neoconservador que Donald Trump le inyectó a su gobierno necesita un Mercosur flexible y subordinado con la vuelta de Tratados Bilaterales de Inversión como base de la relación comercial.  Se huele un revival de la “Doctrina Monroe” para alejar a China del Mercosur.

Estados Unidos quiere aprovechar los vientos favorables en Brasil y Argentina para construir un esquema de relativa tranquilidad, el barullo lo tiene en Siria y la península de Corea. Tranquilidad  que vence ante el primer pedido de demostración de amor sobre los territorios en disputa. Y amor es cooperación, armas. Por lo pronto, las armas ya fueron compradas.

 

 Ribetes económicos del viaje de Macri a Estados Unidos

LOS AMIGOS DE MIS AMIGOS

Por Luciana Glezer

Antes de encontrarse con Trump, Macri anduvo de roteishon con Vaca Muerta en oferta bajo el brazo para exhibir ante cuanto dealer de inversiones pudiera acumular el viaje. El primer punto del recorrido fue la petroquímica Dow Chemical en Oyster Creek, ubicación geográfica propia de las plataformas petroleras.

Luego, el presidente argentino se fue a almorzar con fondos de inversión del sector en el club The Houstonian. La cita fue organizada por el Instituto Argentino del Petróleo y Gas.

La tercera estación del jefe de Estado en su búsqueda desenfrenada por las inversiones incluyó visita a la nueva sede de Tenaris, la marca trasnacional del grupo Techint, que requirió una inversión de 1800 millones de dólares con una generación de más de mil puestos de trabajo (directo e indirecto) en la Ciudad de Houston y cuyos impuestos tributan a los Estados Unidos de Norteamérica.

Esta planta fabril también se encuentra muy cerca de una zona de explotación no convencional de hidrocarburos, sector en el que Paolo Rocca, presidente del holding Techint, tiene puesto mucho más que el ojo. Tenaris compró la empresa Maverick (su competidora en la construcción de tubos). Esa firma, a su vez, la adquirió Hydrill, una empresa dedicada a la fabricación de conexiones y control de presión para la perforación de pozos petroleros.

El gobierno de Cambiemos puso sobre la mesa el “Programa de Estímulo de Proyectos de Desarrollo de Gas No Convencional”, que garantiza el nivel de precios hasta 2021. El plan oficial funciona como un seguro para la rentabilidad de las empresas. Ante esta inmensa ganga, el grupo petrolero francés Total plantó su apuestita por 500 millones de dólares en el yacimiento neuquino. Patrick Pouyanné, presidente de esa compañía, afirmó además que esa inversión se escalonará “en tres a cuatro años”, pese a que se mostró convencido de que será “muy rentable”.

Con ese desembolso, Total ampliará su participación en el área conocida como Aguana Pichana y pasará de controlar el 27,27% de ese emprendimiento a detentar el 41%. Macri pidió a los empresarios en Houston “que vengan a asociarse con Argentina” y le colgó el cartel a un país que pone sus recursos en venta.