Chamuyos de la economía electoral
Por Luciana Glezer

 

Algo quedará

“Vamos a crecer un 0,9% en este primer trimestre del año (2017), muy parecido al último trimestre del año pasado (2016)”, afirmó el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. El dato vino a respaldar su anuncio pomposo sobre el fin de la recesión. “Porque hace cuatro años que el país no crece”, dijo Mauricio Macri al asumir el gobierno, falacia que se repite en boca de los funcionarios a pesar de que el INDEC de Jorge Todesca publicó datos que los desmienten: Argentina creció  2,4% en 2015, según consta en las series revisadas por la actual gestión. La medición a la que se refiere Dujovne, para justificar el fin de la recesión, se encuentra estadísticamente desestacionalizada. El número brota con más fe que consistencias técnicas. En el mismo período, la actividad industrial cayó un 5%, la construcción más del 12% y las ventas en supermercados y shoppings 15 puntos por  debajo de la inflación.  Entre octubre y diciembre, la inversión cayó 7,7 % y el consumo privado declinó 2,1 %, frente al mismo período del año anterior. Sectores relevantes que no consiguen romper con la trayectoria negativa.

“La economía entró en modo electoral”, respondió Dujovne tendiendo un manto de paciencia ante las exigencias concretas de los empresarios en el Foro de Inversiones que se realizó en la Provincia de Mendoza durante el mes de marzo. En ese encuentro, se impuso fuertemente la cuestión de la Reforma Tributaria, con la excusa de aliviar las cargas patronales y bajar el costo argentino. El Ministro habló de “riesgos políticos”, y pidió postergar el tema hasta el 2018 para hacerle “el mejor favor para la reforma tributaria”, justificó.

Una reforma tributaria resulta un cambio estructural en el ordenamiento económico de un país. Ni más ni menos que echar mano al sistema impositivo.

Un sistema impositivo puede ser regresivo o progresivo. Es regresivo cuando afecta en mayor medida a la base de la pirámide social, a la parte más pobre de la población. Ejemplo de impuesto regresivo es  el IVA, impuesto al valor adquirido que aumenta 21% el precio de todos los productos. Por el contrario, la estructura tributaria es progresiva cuando afecta sobre todo a la cúpula de la pirámide social, a los sectores más privilegiados,  como puede ser una correcta implementación del impuesto a las ganancias, donde pagan más lo que más ganan.

El modo electoral los habilita a negar la ola importadora aún cuando el INDEC oficial les refregó en la cara un dato novedoso: el PBI cayó 2,3 % mientras la compra de bienes y servicios al resto del mundo aumentó 5,4 % a lo largo del año pasado.

El modo de extracción, transformación, producción, distribución y consumo no puede ser explicado por el gobierno en términos lógicos porque no sería aceptado por la mayoría; por lo cual el cuento se sostiene en una promesa crónica atada a las expectativas.  La economía en modo electoral, apela a las emociones.

Donde están, de quienes son, los dólares que consigue la nación.

Los dólares físicos llegan a la Argentina en un avión común de una aerolínea comercial en la bodega donde guardan sus valijas otros tantos pasajeros; ninguno de ellos lo sabe. Como se trata de un bien que Argentina no fabrica, se los compra a la Reserva Federal de Estados Unidos, mediante una transferencia electrónica. El país utiliza una cuenta que el Banco Central de la República posee en una entidad financiera de Estados Unidos, como por ejemplo el BONY (Banco de Nueva York, entidad donde se radicaba la cuenta que en alguna oportunidad fue bloqueada por un juez municipal del tercer distrito de Nueva York cuyo apellido es Griesa). Toda esta operación tiene un costo: hay que poner un 2% más del total adquirido.

Argentina consigue los dólares a través de tres canales posibles: Exportaciones, inversiones extranjeras (financieras y productivas) o vía deuda.

Según el Presupuesto 2017 (Ley 27.341), los vencimientos que hay que pagar este año suman 58.200 millones de dólares. También se prevé en la ley colocación de nueva deuda por 96.400 millones de dólares.

Un informe de la Universidad de Avellaneda reveló que sólo en los primeros dos meses de este año se fugaron 9.000 millones de dólares, la suma más grande desde 2003, y desde enero a noviembre de 2016 se fugaron algo más de 11.000 millones de dólares. Esto representó un aumento del 84% en términos interanuales. En tanto, el informe del Observatorio de Políticas Públicas de la misma universidad señaló que en el primer bimestre del año 2017, las erogaciones totales del sector privado no financiero crecieron un 120% y que, si se toman el subconjunto de dólares destinados al atesoramiento privado y la fuga, se registra un crecimiento del 10,6% en el acumulado enero-febrero del corriente año, respecto a igual período de 2016.

El relevamiento asegura que la perspectiva para el 2017 “parece mantenerse”. Las erogaciones de dólares del BCRA para atesoramiento privado, pago de intereses y remisión de utilidades “fue la mayor de los últimos quince años”.

En arcas del central, las reservas apenas superan los 50 mil millones de dólares sin contabilizar el extraordinario stock de Lebac por 700 mil millones de pesos, equivalentes a más de  44 mil millones de dólares.

We are the champions

Así como la riqueza, la crisis tampoco se distribuye. La transición dolorosa, producto inexorable del sinceramiento, no ataca a todos por igual. Es más, algunos pocos se benefician mucho.

Los exportadores, especialmente agrarios y mineros, la gozaron con la devaluación del 60% y sobre todo, la quita de retenciones para todos los productos menos la soja, que recibió un recorte de 5 puntos porcentuales.

Las empresas de servicios públicos tuvieron sus tarifazos aplicados en luz, agua y gas. También en telecomunicaciones el panorama de negocios es alentador. En el sector energético, las renovables fueron la gran novedad con exitosas licitaciones en eólica y solar. Contrastaron con los hidrocarburos, que vivieron un año de contracción pese a que las compañías cobran el gas y el petróleo más caro del mundo.

Los bancos levantaron en pala gigantes remuneraciones en concepto de tasa de interés por prestarle al Estado vía Lebac. De yapa, la actividad fue desregulada.

Supermercados y multinacionales importadoras de bienes de consumo aprovecharon la liberalización de importaciones; sectores concentrados en general pudieron acceder al blanqueo.

Las principales medidas económicas del gobierno de Macri significaron un incremento impactante de ingresos a compañías agroexportadoras, bancos, empresas de alimentos.

En ese sentido, un documento del Centro de Estudios para el Cambio Social (CECS) titulado “Transfiriendo el Capital” advierte que Argentina corre el riesgo de incurrir nuevamente en un triángulo sumamente perjudicial: transferencia de ingresos, fuga de capitales y endeudamiento externo. Para estimar la magnitud de recursos apropiada por los sectores empresarios, los investigadores del CECS consideraron los mecanismos directos, como el impacto neto de la devaluación sobre los exportadores o la reducción de las retenciones sobre las firmas mineras. Pero, además, dimensionaron la transferencia de renta desde los se

Manifiesto Ortodoxo El contexto macroeconómico no luce flexible y los senderos a transitar son bastante estrechos. Las exigencias del establishment económico muestran incompatibilidad con el deseo electoralista. Como muestra, sus literales: Menos Wall Street: “Estamos frente a un fenómeno de rebote sectorial. Algunos sectores empiezan a estar mejor; otros, más o menos; y otros, mal. Desde lo macro, el segundo y tercer trimestre van a mostrar números positivos en términos interanuales porque venimos desde el subsuelo. Pero el consumo va a venir bastante rezagado, con una tibia recuperación de 2,7% en el año. Hay sectores que van a estar más bajo el agua: textiles, calzados y metalmecánico. Hay un déficit fiscal importante financiado con endeudamiento externo. Entonces, el dólar va por un lado y la inflación por otro. Es preocupante la penddiente, y el aumento del costo en dólares por el comportamiento de la Reserva Federal de EEUU (suba de tasas). No es sostenible financiar 30 mil millones de dólares por año. Hay que ir más a los organismos multilaterales. Tenemos menos ahora con BID y Banco Mundial que lo que se venía haciendo. Menos Wall Street y más Avenida Pensilvania”.  Martin Redradro, ex Presidente Banco Central Sostenibilidad del Sistema: “Tenemos un déficit fiscal alto y una presión tributaria por las nubes. Pero estos son temas que ya están hablados. Dentro de todo este escenario, el déficit de Seguridad Social es fundamental. Este tema, la sostenibilidad del sistema ni siquiera se menciona”. Alejandro Costa, de la Financiera Puente La inflación los obsesiona: “Hay una cosa con la que estamos obsesionados, y es la inflación. Pero vale aclarar que no es lo mismo la suba de la tasa de interés con inflación que por la normalización de la economía. Hay que ponerle timing para operar cuando suceden las cosas. Pero hay un dato que recomiendo mirar siempre: la inflación”. Leonardo Chialva, de Delphos Investment “El puente mágico del déficit a este rebote de la economía es la deuda externa. El monto actual de la deuda es de 200.000 millones de dólares. Si no bajamos 1 punto por año del déficit, para 2021 la relación deuda-PBI será del 95%. Si el Gobierno consigue bajar el déficit 1% por año, llegaremos al 2021 con una relación del 70%, que será manejable. Creo que en el Gobierno saben cuáles son los cambios que hay que implementar, pero no tienen sustento político para plasmarlos. Macri no va a tener corrección fiscal. ¿Es culpa de Macri? No, es culpa de los 43 millones de argentinos. Todas las balas están puestas en la política. El desafío es no volver al populismo”. German Fermo, de Argefunds
ctores de ingresos fijos (trabajadores –registrados y no registrados–, jubilados y beneficiarios de AUH) hacia los sectores empresarios, como consecuencia del shock inflacionario que experimenta el país desde noviembre de 2015.