Por Ernesto Mattos

Tal vez una mala noticia tiene que ver con los nuevos jugadores que ingresaron a comprar LEBAC y perdieron, en esta primera jornada, aunque se ignore cuándo frenará el alza del dólar. Porque el Banco Central de la República Argentina (BCRA) tiene reservas para intervenir. En este primer round, la moneda norteamericana tuvo una primavera. La pregunta es ¿hasta cuándo?

Los exportadores del sector primario concentrado venían anticipando esta situación, con una retención en la liquidación de divisas. El acumulado hasta la tercera semana de diciembre muestra que en 2017 se liquidó un total de 20.879 millones de dólares; en 2016, fue de 23.156 millones de dólares y, para el 2015, el acumulado apenas llegaba a 18.454 millones de dólares.

Esta diferencia se da en un contexto en que la producción –soja, principal producto de exportación- es similar entre 2015 y 2016 pero cae en 2017. La devaluación podría estar compensando la pérdida por los precios internacionales. Sin embargo, en 2018 comenzará la reducción prometida por los derechos de exportación. ¿Se cumplirá o habrá prórroga?

Pareciera que el escenario actual es deudor de los efectos del 2016, momento en que fue distribuido el costo de liberar el tipo de cambio -más precisamente, una devaluación que generó una inflación del 40% por la salida del llamado cepo-. Por entonces, el Gobierno nacional, política monetaria mediante, mantuvo una tasa para las LEBAC del 35%, que luego fue disminuyendo. La combinación de ingreso de capitales –más del 60% especulativo entre diciembre de 2015 y noviembre de 2017- y endeudamiento externo propició el ritmo de la fuga misma y la intervención en el mercado de cambios.

Asimismo, sostuvo en este último semestre un dólar barato, planchado. Útil a los importadores pero fundamentalmente como imán para el ingreso de capitales especulativos. Ante la devaluación de junio pasado y esta última en particular, se modificaron los esquemas de rentabilidad de la LEBAC pero pudieron avisar a las aseguradoras que debían pasarse a LETES (Letras del Tesoro).

No se trata de una corrida bancaria. Aquellos que venían acumulando en LEBAC perdieron menos.

Con una inflación a la suba, la devaluación necesariamente se traduce en aumentos de precios. A esto se agrega el aumento de tarifas.

En este contexto, el déficit comercial aumenta: 7.656 millones de dólares, que significan salida de divisas al exterior. Como en la vieja receta, “devaluar para exportar más”. El gobierno cree en eso, la famosa “competitividad”. Devaluó nomás pero lo que no comprende el mejor equipo de los últimos 50 años es que los productos de exportación son primarios y con precios por debajo de otros productos no-primarios y con mayor valor. Por eso, el efecto de una devaluación es lento e impredecible con una cuenta capital desregulada y sin regulaciones en el comercio exterior. No sería extraño un mayor déficit comercial, o sea, salida de divisas. Bajo esa tensión, se dejó que el tipo de cambio creciera.

No obstante, todo lo anterior puede ser simplemente una posibilidad de un escenario que se confirmará con el tiempo. A veces, la respuesta más sencilla es la correcta: se dejó entrever una posibilidad de bajar la tasa de las LEBAC y la reacción de la manada fue huir al dólar.