Una expedición al interior del bloque dominante indaga sobre la idea de unidad. La relación de fuerzas entre las distintas facciones, características hegemónicas y su capacidad constante para aprovechar los aparatos del Estado.

Por Luciana Glezer

“Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominante, o sea, las ideas de su dominación”
LA HISTORIA DE LOS QUE LA ESCRIBEN
El contexto internacional que se configuró a partir de la crisis del 30 habilitó un ciclo de industrialización sobre la base del ahorro interno y de la transferencia de la renta agropecuaria hacia el bloque industrial. Si bien el capital extranjero siempre tuvo un predominio exclusivo, en este nuevo armado se veía un tanto condicionado por la expansión de la burguesía nacional y también por un pedazo de la oligarquía rural.
El quiebre inducido del modelo de sustitución de importaciones produjo cambios bruscos sobre la relación de fuerzas de las distintas facciones del capital. El nuevo régimen de acumulación basado en la valorización financiera no se daba por el agotamiento económico del ciclo anterior sino por la irrupción forzada de un flamante bloque dominante. Las presiones del sistema financiero internacional tuvieron eco y contaron con el total apoyo de la oligarquía pampeana, su contraparte local. Porque las materias primas se convirtieron también en instrumentos financieros, actualmente los famosísimos commodities.
La madre que parió esta nueva hegemonía fue la deuda externa, que ya no estaba subordinada a la dirección de la política macroeconómica sino a las ventajas del exceso de liquidez y diferencial de tasas que se proponía desde el centro del mundo. Deuda externa se volvió intrínsecamente fuga de capitales, debido a que la tasa de interés interna era superior al costo que ofrecía el mercado internacional, cosa que no es posible sino por obra y gracia de un Estado predispuesto a aportar las divisas necesarias a tales fines. Clima festivo de la incipiente globalización cuya celebración se inicia con la aprobación de la Ley 21.526, de Entidades Financieras, un oscuro 14 de febrero de 1977.
La evolución de los intereses pagados que se acumularon entre 1975 y 2001 fue espectacular ya que ese el indicador se expandió al 16% anual, alcanzando los 117 mil millones de dólares, monto que supera el nivel de PBI del 2002, que luego de la ruptura del régimen de convertibilidad rondó los 105 mil millones de dólares.
En simultáneo, el monto acumulado por fuga de capitales al final del período llegó a 138 mil millones de dólares, lo que supera en un 18% al total pagado por intereses y en un 30% al PBI de 2002 según consigna el profesor e investigador Eduardo Basualdo en base a datos del Banco Mundial, en “Estudios de Historia Económica Argentina”
El proyecto económico de la dictadura militar, cuyo sostén estaba dado por un exceso de liquidez en el centro del mundo, tocaba sus límites y reveló sus contradicciones con la crisis de deuda que caracterizó los años 80.
La solución presentada por el centro del mundo, o sea Estados Unidos y el resto, fue difundida como Plan Baker. La propuesta fue básicamente cambiar deuda por activos físicos, o sea empresas públicas.
Las facciones del bloque dominante zanjaron en la escena pública el conflicto de intereses por la apropiación de la renta. La imagen bélica remite al proceso inflacionario sin precedentes fechado en el año 1989.
Durante la década del 90, la sincronía del sistema político y el modelo de valorización financiera dieron amparo a la homogeneidad del establishment. Los grupos económicos locales, las empresas extranjeras y los bancos trasnacionales confluyeron armónicamente en una gran cofradía presta para los negocios. Mucho matrimonio reflejado en la propiedad compartida de la empresas privatizadas. La luna de miel resultó propicia para la contención del ciclo inflacionario. La familia supo así alcanzar la fórmula para un nuevo ciclo de endeudamiento y su consecuente fuga de capitales.
Entre los grupos tradicionales de la oligarquía local que se dieron  a conocer en la escena pública a partir de las privatizaciones se encuentran Pérez Companc, Techint, Grupo Bemberg, Bunge & Born. Pero además se debe nombrar a aquellos que no eran tradicionales y que se van a consolidar a partir de la última dictadura cívico militar, como el Grupo Macri
Los casos de Bagley y Terrabusi son emblemáticos. Se trataba de dos fábricas que no estaban atravesando dificultades financieras… justamente todo lo contrario. Pasa que como eran sumamente rentables, las transferencias al capital extranjero, no fueron más que muestra de la compulsiva fuga de capitales.
Este desarrollo del capitalismo argentino fue lo que incrementó el proceso de concentración, centralización y extranjerización del capital, posibilitado por gran parte de la tradicional burguesía local, que se desprendió de sus empresas reflejando la persistencia de un comportamiento especulativo, rentístico y financiero de los sectores dominantes locales, tal como lo explica Martin Abeles, investigador de la CEPAL
MEZCLAR Y DAR DE NUEVO
Lo que culminó con la brutal represión y muertes del 19 y 20 de diciembre fue la descomposición del bloque de poder dado por el agudo enfrentamiento entre la oligarquía local contra los acreedores externos y el capital extranjero.
Los grupos locales querían devaluar para multiplicar en pesos los capitales fugados al exterior mientras que los acreedores externos y el capital extranjero pedían la dolarización para poder conservar el valor de sus activos fijos y la rentabilidad en dólares de sus empresas locales.
La victoria devaluacionista marcó una relativa autonomía de los grupos locales frente al poder financiero internacional, hecho que permitió recomponer rentabilidades al capital local. Mucho se le debe a la consolidación de China como demandante de bienes primarios que exporta el país. Ahora la oligarquía junto al poder de veto a las políticas de ajuste que presentaron los sectores populares configuraron el surgimiento de una nueva alianza policlasista en el poder.
En lo que a conformación de bloque hegemónico respecta, el corte histórico marca un primer período que va del año 2002 al 2008, cuya línea divisoria se da puntualmente en medio del conflicto sobre las retenciones agropecuarias, que se sintetiza en “la 125”
Según lo explica Eduardo Basualdo, hasta ese momento el gobierno se movía entre dos tipos de hegemonía, de reivindicaciones populares y concesiones a los resabios de la valorización financiera.
La primera etapa del Gobierno Kirchnerista, hasta el año 2008, se caracterizó por un modelo de dólar alto y superávits gemelos, acompañados por una fuerte política de desendeudamiento, como única salida para el default declarado en 2001.
Con esto alcanzó para trazar un período de crecimiento con altas tasas de rentabilidad para el capital local pero en términos de participación de sectores populares la montaña de cerca no fue siquiera meseta. Lomo de burro donde había un pozo. Apenas si asomaba el trémulo perfil de la disputa por la definición de fondo de un patrón de acumulación alternativo o regresivo
La ambivalencia K se interrumpió con el conflicto agrario sobre las retenciones, definición que puso en juego el patrón de acumulación con el destape de las tensiones y su consecuente gravamen sobre los rasgos característicos de la puja por la distribución de la renta.
En el tiroteo, el gobierno nacional se cargó la estatización de las AFJP;  la implementación de la Asignación Universal por Hijo, la Reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, la estatización del paquete mayoritario de YPF y el impulso a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
Del otro lado, un conglomerado de medios 24hs contra el Gobierno Nacional fungió de cañon para el paradigma sojero: presiones devaluacionistas, procesos inflacionarios, corridas cambiarias, y ataque contra las reservas.
Como constante, los sectores dominantes buscaron imponer un modelo de desarrollo que germine sobre el capital extranjero, cuyo pilar sea aprovechar las ventajas comparativas estáticas, como la explotación primaria por los beneficios del suelo; hacer atractiva la inversión mediante la reducción de los salarios y las cargas impositivas; con la voraz intención de ampliar el acceso a los mercados de los países centrales mediante tratados de libre comercio.
El fin de ciclo resultó un convite al estreno de una remake del modelo agroexportador fundido en la valorización financiera.
LOS QUE VUELVEN NUNCA SE FUERON
Resulta inevitable comparar la conformación del bloque hegemónico que imperó durante la última dictadura cívico militar y la armonía con la que transcurrió la década del 90, con la impronta del proyecto económico actual.
No se puede negar que el triunfo de Cambiemos generó entusiasmo en todos los ámbitos empresariales locales e internacionales. Las designaciones de los funcionarios así lo explican, y juegan como parte esencial de esas similitudes con otros capítulos de la historia. Ex CEOs de multinacionales, banqueros, financistas de la JP Morgan; junto a las medidas monetarias encaradas, fueron sustraídas del manual del neoliberalismo argentino.
El gran paso del Gobierno Nacional fue aumentar considerablemente el endeudamiento externo por un monto total que ya supera los 30 mil millones de dólares.
Entre las múltiples concesiones, se embolsan la liberalización del mercado cambiario y el comercio exterior, la fenomenal transferencia de ingresos a favor de productores primarios (agricultura, minería, energía) con la quita de retenciones y los tarifazos, y el sector financiero, cuya rentabilidad aumentó el 78%,  por causa exclusiva de la gestión del Banco Central a partir del desproporcional aumento de las tasas en la oferta semanal de sus letras (LEBACS)
En el panel bursátil hubo acciones que ganaron hasta un 65 % en un solo mes. Se destacaron firmas como Mirgor, cuyo titular es Nicolas Caputo, acutal vicepresidente del Mercado de Valores
El cálido recibimiento de Adelmo Gabbi, titular del la Bolsa de Comercio, que le correspondió al Presidente de la Nación en la celebración por un nuevo aniversario dejo leer en su mensaje algo así como “Definí Mau, que acá te está bancando todo el equipo”. A lo que Macri respondió con una cita literal del ex DT Bambino Veira “La base está”
Cabe recordar que el primer mandatario es socio de la Bolsa de Comercio. Allí nadie olvida el  lanzamiento bursátil de Sevel que hizo perder guita a millones de ahorristas por el derrumbe de su cotización.
Para la Argentina no pinta recompensa, vuelto ni limosna. La realidad de los datos económicos muestra que el esperado boom inversor estuvo lejos de producirse en lo que va del año.
En el primer trimestre del 2016 ingresaron solo 513 millones de dólares en concepto de inversiones extranjeras directas. Goldman Sachs, en su último informe sobre Argentina, sentencia sobre las cuentas a futuro: “las perspectivas fiscales permanecen inciertas”
Según el INDEC, las importaciones por bienes de capital se incrementaron solo 3% en lo que va del año, esto quiere decir que no hay nadie poniéndola en fierros. A modo de comparación, en el mismo periodo del año pasado y con muchas mas restricciones sobre las importaciones, las compras externas de bienes de consumo crecieron un 16%, y las de automotores un 53%.
Si bien el presidente de la Sociedad Rural, Luis Miguel Etchevere, anunció que el sector iba a aportar 58 mil millones de dólares a la economía, el número fue desmentido por el economista en jefe de la SRA, Ernesto Ambrosetti que salió a aclarar que la cifra surge de sumar gastos e inversiones, y no responde únicamente a inversiones. La brecha del productor a la góndola se multiplico 5 veces en lo que va del año.  Respecto de las necesidades del sector agroindustrial, Luis Zubizarreta, vicepresidente de AcSoja, quien encendió luces de alerta sobre las deficiencias del sector, con énfasis en los costos de logística.
La tendencia apunta directo a sacar provecho de los aparatos institucionales como idea dominante que re define el rol del estado. Tal como la Valorización financiera, la sustitución de importaciones y el modelo agroexportador fueron ideas dominantes de distintos bloques y alianzas sociales que edificaron un estado subordinado a su imagen y semejanza
“Esto es como la Guerra de Secesión”
Jose Ignacio “Vasco de Mendiguren fue presidente de la Unión Industrial Argentina y Ministro de Producción durante la presidencia de Eduardo Duhalde, entre 2002 y 2003. Un gran protagonista del gabinete nacional que llevo adelante la devaluación y pesificación asimétrica. Actualmente es Diputado Nacional por el Frente Renovador. Kamchatka se le acercó para pedirle una mirada sobre la unidad del bloque dominante.
“Vos entendes la teoría del péndulo? No logramos definir un modelo de desarrollo, a las etapas de crecimiento le suceden ciclos de estancamiento y cambios de 180° en la dirección de política económica. La falta de rumbo es un condicionante del desarrollo” Ante la pregunta sobre el comportamiento rentístico y especulativo del sector industrial tan vinculado al, el Vasco reconoció el desdén del capital local hacia el mercado interno, pero la explicación la situó en la fantasía sobre el margen de ganancia que se obtiene en términos de exportaciones. “Afuera se vende en dólares” Entonces, hay tensiones que pueden fracturar al bloque dominante? Se le preguntó. “Esto es como la guerra de secesión, una lucha entre dos tipos de economías totalmente distintas. Durante la guerra civil norteamericana se enfrentaron un proyecto industrial y abolicionista, los del Norte contra otro otro agrario y esclavista, los del Sur” Le falto agregar que al finalizar la guerra, algunos de los integrantes de dichas partidas fueron perseguidos como forajidos por las tropelías cometidas durante la contienda.