Por Emilio Ruchansky

(Esta entrevista fue publicada en la edición en papel correspondiente al N°4, cuya salida fue en diciembre de 2016)

Lo primero que llama la atención del escritorio del Daniel Catalano son dos pequeñas carameleras. Una está vacía, la otra a medio llenar. “Se los llevan todos. Ahora le pongo unos toblerones y te doy uno”, dice el joven secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) de Capital. El “Tanito” se muestra afable y contenedor, pese a los tiempos violentos que corren. En septiembre pasado, protagonizó un acto junto a la ex presidenta Cristina Fernández Kirchner, transmitido por redes sociales. Fue todo un voto de confianza para este dirigente de la CTA, que encarna una nueva generación sindical depositaria de la gestión kirchnerista. Tiene 42 años.

Te tocó asumir casi con Macri y con los despidos. ¿Cuál es tu primera evaluación?

Fue un desastre. Un año muy difícil con una política muy agresiva hacia el trabajo. No importa si sos estatal o privado. Fue muy complejo poder sobrevivir porque todo lo que se instrumentó fue pensado como para deteriorar el empleo. Y eso creo que los sindicatos lo sentimos mucho. No importa si saliste o no saliste a pelear. El quilombo lo tenemos todos: en las fábricas, las empresas, los bancos, las pymes, las recuperadas y el Estado. Es un año que, la verdad, no lo esperábamos con tanta intensidad. Sí que habría un proceso de destrucción del empleo pero no con la velocidad y la voracidad que la hubo.
La CGT o esta unidad de acción de los gremios se tomó su tiempo para salir a la calle. Hay muchas dudas sobre si hay una forma de unir…
Hay que ver qué objetivos te trazás vos como sindicato. Porque, ponele, no está mal haberse trazado el objetivo de incorporar a los movimientos sociales y poder salir en el marco de un proyecto de Ley de Emergencia Social. Como tampoco estaba mal el objetivo de un bono de fin de año. Quizá hay que ver cuáles son los objetivos que nos trazamos nosotros y qué lejos estamos de los objetivos que ellos se trazaron, ¿no? Para poder caminar un poco más juntos. Con el tema de los bonos, vimos que estaba bien pero no era para todo el mundo: no era universal y el monto era muy chico respecto de la pérdida de la masa salarial. Ahora, para lo que se propusieron, se cumplió. Querían un bono y la Ley de Emergencia. Tiene sus cosas. De dónde va a salir la plata y cómo se va a instrumentar…

Más allá de que se vete la emergencia

Hoy hay un acuerdo político, donde quizá la ley queda en un segundo plano. Hubo cierto marco de acuerdo y hay que ver en qué queda la ley. Pero hay un sindicalismo que se va proponiendo objetivos y los va alcanzando. Más allá de que uno se sienta distante con eso, les funcionó. Hay una mesa de diálogo con las autoridades. ¿Esto frenó los despidos? No. ¿Frenó las suspensiones? No. Hay que seguir profundizando. Es muy distinta la realidad de la CTA con la realidad de la CGT. En la CTA nos pusimos objetivos que son justos y razonables pero no los estamos pudiendo alcanzar todavía, que tiene que ver con discutir el modelo económico, reabrir la paritaria y cuidar el empleo. Nos está faltando todavía. Hicimos una Marcha Federal enorme, muy grande. Con un acompañamiento de un volumen político increíble. Eso no abrió un canal de solución. Hay que ir probando, hay que seguir construyendo. Y lo que hay que tratar de construir es el marco de unidad con las otras centrales obreras.

Por momentos parece que el sindicalismo está muy atrasado y los laburantes están diciendo ‘flaco, ponete las pilas…’

Claro. El tema es que los laburantes tampoco salen masivamente a ver que se abra la paritaria o se pague el bono. Cuando vas pateando, el laburante te pregunta: “Che, cuándo se cobra el bono o cuánto cobraría yo”. Entonces, uno tiene que ir midiendo o evaluando porque quizá todavía está faltando un poco más para que haya una presión social y el sindicalismo tenga que salir con otra impronta. Es muy fácil acusar a los gremios. Lo primero que se dice es: “Ah, mirá, están entregando”. No, también hay un termómetro que lo miden los propios laburantes. A veces hacemos propuestas que para nosotros son muy intensas e interesantes y sin embargo no lográs parar todo el Estado. Esos indicadores también hay que tenerlos y mirarlos. ¿Por qué no están todas las fábricas paradas? Si hay un riesgo de que la industria textil desaparezca, qué pasa con el obrero de la industria textil. Porque decir: “los delegados…”. Bueh, sí, sí. Los delegados. ¿Y el obrero qué discusión da? ¿Cómo debate el tipo que está suspendido en la fábrica?

¿Cómo resultó para ustedes la invitación a Cristina Kirchner? ¿Qué coletazos tuvo?

Era algo que nosotros queríamos mucho. Y pensamos que hasta era merecido. Sobre todo por el rol del Estado. El kirchnerismo se caracterizó por generar mucha inclusión social a través de la política pública. El Estado como una gran herramienta de transformación. Y nos parecía que estaba bien porque tenemos una batería de disciplinas dentro del Estado que, a pesar de que están mal pagas o son únicas, solamente los estatales lo hacemos, ya sea laburar con pibes en situación de vulnerabilidad o ir en una mula seis horas para laburar con pueblos originarios en el medio de la nada y dormir en las peores condiciones. Todo eso lo hacemos los estatales. Eso es lo que nosotros pensamos que había que reivindicar. Y nos parecía que Cristina tenía un acierto en venir y abrazar a esos empleados públicos que creen en un proyecto nacional y popular y un Estado al servicio del pueblo, que es todo lo contrario a lo que está pasando ahora. Por eso hay tanta agresividad, hablando de grasa militante y ñoquis.

Hay una construcción de una nueva historia, donde ellos dicen que los Kirchner se robaron todo y usaron el Estado para los amigos.

A ver, está permitido cuando vos sos rubio y de ojos celestes. A Macri no se lo multa ni se lo pena por ser de una familia que vivió siempre del Estado. Choripanero en la Argentina es Macri. Son los Macri. Tienen todas las empresas, todas, subvencionadas por el Estado. Todas las empresas, obra pública, siempre fue Macri. Entonces, que Macri te venga hablar del Estado… Ocho años fue Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Las contrataciones fueron todas para su familia, o los funcionarios que están hoy con ellos. Tiene cuentas en todos lados, tiene guita en Panamá, no puede explicar la fortuna. Y sin embargo se le permite. Por la lógica de que el rico no roba porque ya es rico, cosa que es un absurdo. Y entonces, si el rico roba para los ricos tampoco es un problema porque hay una aceptación de la sociedad. Es increíble que Macri tenga este nivel de protección de una parte de la sociedad para la cual está permitido que Macri sea un delincuente.

Macri ya está preparando el terreno para una flexibilización laboral. Cuánto podemos esperar de los trabajadores, sindicalizados o no, en la CGT o la CTA, para salir a la calle y decir que esto no se toca…

Es lo que no sabemos. Porque acá, cuando vinieron por el sistema previsional, terminaron masivamente corriendo a anotarse en las AFJP. Porque, además, vos tenés un nivel de laburantes de la economía informal a los que todo esto les pega de costado. Es muy difícil. Ojalá los laburantes estemos a la altura de frenar todo.
Igualmente, creo que la crisis se está sintiendo mucho y no creo que se pueda llegar a hacer ese tipo de modificaciones, como meterse con los convenios colectivos de trabajo. No creo que le dé el tiempo. Honestamente lo pienso. Recorrimos la provincia de Buenos Aires y el pacto social que hicieron con las organizaciones no impacta sobre el segundo o tercer cordón sino sobre los cooperativistas de los movimientos sociales. Hay millones de argentinos que no están contemplados y no están llegando a cubrir las necesidades básicas. El gobierno tendría que prestar atención. El pacto social lo hicieron con organizaciones sociales, no lo hicieron con el pueblo.

Hay que ver cuán organizado está el pueblo porque las organizaciones sociales están ahí porque marchan y se mueven…

Sí, pero 3 de cada 5 habitantes de la CABA están en situación de pobreza. Y no están en organizaciones sociales. Que den más turnos en los comedores o más plata para la copa de leche te sirve como paliativo, no genera trabajo. No sé hasta dónde se va a sostener. Además, hay una conciencia social distinta.

Pero están tratando de convencer que todo eso fue una mentira…

Andá a sacarle de la cabeza a un pibe que tuvo sus primeras vacaciones con el kirchnerismo y convencerlo de que fue mentira. Decile que no existió eso. Decile a uno que tuvo su computadora que esa computadora fue virtual. Para el pibe eso fue un derecho. Y no se lo sacás ni en pedo. En algún momento, va a pedir su computadora. En la memoria del pibe está eso. Hay cosas con las que no se puede joder. Van a tener que tener otro cuidado.

Lo que no se entiende, a veces, es que Dilma se fue por un golpe, igual que Lugo. Pero acá hubo mucha gente que se votó en contra. Los trabajadores se votaron en contra. Y no sé si hay una falta de conciencia de clase porque el país se resindicalizó, hay mucha más gente afiliada que en los 90’. Y uno creería que el trabajados afiliado…

Pero explicame qué pasó en España con Podemos. Movilizaba millones de españoles contra la crisis y ganaron en dos ciudades pero la gente terminó eligiendo el mal, por decirlo de alguna manera. Podemos, podemos en la calle. En los votos, las urnas y el gobierno se complicó. Los gallegos pensaban que la tenían atada. Por ahí hay cosas que son inexplicables.
Algunos dicen que Macri hizo una buena campaña en Facebook, Twitter, el timbre… no sé qué es lo que hizo Macri. No sé qué le pasó a nuestro pueblo, que fue a votar a Macri. La verdad, no hay explicaciones para algunas cosas. Sí hubo una pelea constante contra un grupo hegemónico de comunicación, que se hizo muy difícil. No logramos perforar con aquello que se tendría que haber perforado: el campo, el Grupo Clarín, la Justicia. Hasta que no podamos meternos con seriedad ahí, vamos a seguir padeciendo estos embates.

¿Dónde está la conciencia de clase del trabajador? ¿El trabajador era solamente consumo? Como si dijeran: bueno, yo ya estoy, no voy a poner en riesgo mi laburo, no voy a marchar por los demás…

Sí, con los bonos nos pasó un poco eso. El que lo cobra se queda guardado.

¿Hay mezquindad?

Hay una encuesta hecha en Brasil, sobre los compañeros que venían del campo nacional y popular. Y el 90 por ciento creía que la mejora de su vida venía por su esfuerzo individual y se lo preguntaban a compañeros que eran parte del proyecto político de Lula y que bancaban y bancan a Lula. Es muy difícil romper contra la individualidad que te genera el capitalismo. Tenés un bombardeo constante de que la salvación es individual y no colectiva.

Qué tan caro pagás tu cercanía con el kirchnerismo o con La Cámpora

Lo pago con placer. Me siento feliz. Para mí, es un valor increíble donde estoy parado ideológicamente. Me siento pleno. No es que tengo un problema. Cuando ganamos el sindicato, lo ganamos con estas banderas. Nosotros nos sentimos parte de un proyecto político, lo reivindicamos y vamos a trabajar para que vuelva.