Oscar Parrilli, Presidente del Instituto Patria

Por Emilio Ruchansky

Pide los celulares y se los deja a una secretaria. “El otro día, vi en un bar
que decía ‘no tenemos señal, tenemos algo mejor: conversación’”, dice
Oscar Parrilli, presidente del Instituto Patria. Y además, admite luego,
quiere impedir cualquier posibilidad de que la charla sea espiada desde los
micrófonos de los celulares. “No quiero una nota a mí, la nota tiene que ser
al Instituto. No quiero personalizar porque somos varios los anfitriones:
Teresa Parodi, Tristán Bauer, Jorge Ferraresi. No quiero acaparar”, agrega.
El Instituto queda en Rodríguez Peña al 80, cerca del Congreso. Cristina
Fernández Kirchner tiene una oficina en el primer piso. “Es su lugar de
militancia política. Acá se reunió con diputados, senadores y viene a trabajar
cuando lo necesita”, comenta.
El ex secretario de la Presidencia es un hombre de perfil bajo y afectuoso.
Su paso por la Agencia Federal de Inteligencia, tras la purga en la ex Side,
motivó que ahora le abran una investigación judicial. Lo acusan de no
avanzar lo necesario para detener a Ibar Pérez Corradi, sindicado autor del
triple crimen de General Rodrígez, traficante de sustancias controladas
(efedrina y oxicodona) e integrante de la mafia de los medicamentos,
dedicada a vender drogas oncológicas adulteradas o vencidas.
“Quieren transformar a un delincuente en un actor político. Esto demuestra
lo que son. ¡Qué hagan política! Lo que pasa es que hacen tanto desastre…
El tarifazo es una derrota política muy grande y la quieren tapar como sea”,
dice sobre el asunto. Por el clima de revanchismo, dice, tomaron algunas
precauciones de seguridad. “Vemos algunos que dan vuelta, mirando,
mirando. Nos han escrito algunas cosas, gente intolerante, nos hicieron
pintadas”, explica, casi con sorna.
El Instituto Patria tiene un salón de actos y otro de reuniones, con
actividades políticas y culturales incesantes. Parrilli suele llegar por la tarde,
cuando está en Buenos Aires. Alquila un departamento en esta ciudad
porque sigue viviendo en Neuquén natal junto a su esposa. Tiene cuatro
hijos y diez nietos. “Mi madre ya es una mujer de edad avanzada”, dice.
Detrás de su escritorio, hay retratos familiares y también se lo ve jurando
con Cristina y Néstor Kirchner y salundo al Papa Francisco. Un cuadro lo
muestra sentado junto al primer presidente patagónico, escuchándolo.
¿Cómo nace el Instituto?
Esta es una idea que viene desde el año pasado, antes de las elecciones,
cuando la Presidenta preveía que volvía a la militancia. La idea fue crear un
espacio desde donde se pudieran defender las políticas de estos doce años,
opinar sobre la realidad y además trabajar en la elaboración de un
pensamiento latinoamericano, que explicara y fundamentara todos los
procesos que se dieron en los primeros 10, 12 años de este siglo en
Latinoamérica. Fue una idea que en su momento charló ella con Chávez y
con Lula. En estos 200 años nunca hubo un proceso de integración tan
grande. Y cada pueblo y cada gobierno lo fue haciendo con sus propias
realidades. Era necesario armar un bagaje de ideas, de conceptos, que le
diera sustento desde el punto de vista político e ideológico a todo ese
proceso. Así se pensó el Instituto. Obviamente, con el resultado de las
elecciones y habiendo perdido se hizo mucho más necesario; si hubiéramos
ganado, no es que no lo hubiéramos hecho, pero sería otra realidad.
¿Cómo es el funcionamiento diario de este lugar?
Básicamente, esto tiene actividad a la tarde. Los propósitos y objetivos están
en la página web. Además, es un faro de nuestro pensamiento; del
movimiento nacional, popular, plural y democrático por llamarlo de alguna
manera. Es una asociación civil sin fines de lucro, que se sustenta con la
cuota mensual de los asociados, ya tenemos casi 300 que pagan 500 pesos
por mes. Todos somos ad honorem acá. Hay empleados administrativos, de
limpieza, se pagan los gastos de funcionamiento y el lugar es alquilado.
¿Cuáles son las actividades?
Se forman equipos de trabajo, hay varias comisiones, damos charlas. Todos
los jueves hacemos actividades culturales con temas de actualidad. Estuvo
Alfredo Zaiat, Carlos Heller, se trató el tema Malvinas, el plan Cóndor, la
alianza del Pacífico, la detención de Milagro Sala. También editamos la
revista virtual Independencias y los equipos de trabajo se reúnen acá
diariamente, hay equipos de salud, de educación, de derechos humanos, de
economía. El otro día vinieron 80 economistas. Estamos trabajando con los
municipios, hay encuentros programados. Vamos a dar cursos de formación
política de 6 semanas, que van a empezar el 20 de agosto para jóvenes
menores de 40 años. Un poco la consigna es si volvemos tenemos que
volver para ser mejores, no para ser los mismos”.
Las charlas son una oportunidad de sumar militancia después.
Mucha gente se siente identificada con lo que hacemos, con el pensamiento
nuestro y además, se siente contenida desde el punto de vista político. La
presidenta honoraria es Cristina. Si no fuera ella, sería muy difícil tener la
convocatoria que tenemos. No es una orga más, vos podés estar en un
sindicato, en un gremio, en un club, en una cámara empresaria, ser del
Movimiento Evita o de la Cámpora, de Nuevo Encuentro. Este Instituto
contiene a todos, no es una agrupación más. Es un lugar amplio. El
vicepresidente es Patricio Mussi, están Rita Cortese, Sebastián Rollandi,
viene Leo Grosso a la comisión de violencia institucional. Los invitamos a
todos a las charlas, independientemente de la postura política que adopten.
Parece un lugar de pacificación…
Diría de contención. Edi Binstock, del Movimiento Evita, está en la
comisión de derechos humanos. Estamos armando algo con el tema de la
paz en Colombia y estamos invitando a Jorge Taiana, por su experiencia.
Esto no pretende ser una disputa política entre los distintos sectores del
kirchnerismos, sino un lugar que los contenga a todos.
¿Cómo ve las primeras reacciones sociales a las políticas del gobierno?
Que la gente salió masivamente a la calle, de manera espontánea, gregaria, a
veces con organizaciones locales, a protestar en todo el país. Y no hubo
nadie que pudiera capitalizarlo. La única que alertó del tarifazo fue Cristina,
en abril. El tarifazo no viene distinto para los K y los no K. Y el carrito del
supermercado tampoco. Es para todos igual. Fue muy fuerte. Pero no solo
se protestó contra el tarifazo, se protestó contra todo: la devaluación, el
aumento desmesurado de los precios, la importación de bienes, el
desempleo, los nuevos pobres. La protestar fue contra el modelo económico.
Me interesa esto de que nadie capitaliza el descontento.
Alguien lo capitalizará después pero nadie se pone al frente. La única que lo
hizo fue Cristina, busquen el discurso del 13 de abril. “Nunca vi tantas
calamidades en tan poco tiempo”, dijo. La vuelta atrás con el tarifazo es un
derrota política muy grande, la están tratando de ocultar. Por eso todos los
días inventan algo nuevo. Beneficiaron a (Marcelo) Midlin y a otros
empresarios socios de Macri para comprar Petrobras. Además no hay
razones técnicas para el aumento. No sé cómo va a hacer la Corte, van a
tener que hacer una audiencia y mostrar los números.
¿Y qué opina sobre la apertura de la caja de seguridad de Florencia
Kirchner ordenada por el juez Julián Ercolini?
No hay límites. No hay estado de derecho. Lo que quieren hacer ya es una
confiscación de bienes. Florencia no tiene proceso, no está imputada, la
plata estaba en el banco, estaba declarada. Las declaraciones juradas
patrimoniales de Néstor y Cristina son las que más se han investigado,
después investigaron el mausoleo, porque supuestamente tenía bóvedas y
ahora van a la sucesión, no tienen límites. Mirá, la verdad, yo creo que
muchos de estos tipos no nos matan y no nos tiran al mar porque no hay
consenso social. Son los mismos, de pensamiento, que en el 76 justificaban
la tortura, la violencia, la violación, las muertes, los robos de hijos. Como
decía uno, no todos los del PRO son fachos pero todos lo fachos están en el
PRO. Acá responsabilidad de Macri y de Garavano. Sabrás que la esposa
del juez (Ercolini es la vocera de prensa de Garavano, María Julia Kenny.
¿La idea de ir por el patrimonio es para que Cristina no pueda
 
rearmarse políticamente?
No van contra Cristina, van contra los logros de estos 12 años. Y van contra
Cristina porque es el símbolo de lo que la gente consiguió en estos 12 años.
No quieren tener símbolos para que la gente paulatinamente se olvide que
puede tener derecho a una salud y educación pública, a un ascenso social, al
trabajo, a la notebook, a la Asignación Universal. Entonces van destruyendo
los íconos. Como decía uno: “Cúchame, le doy casa, le doy trabajo, le doy
alimentación y encima quiere que le pague”. Eso es el pensamiento que
tienen, quieren volver a la esclavitud, la esclavitud moderna. Quieren bajar
el salario de los argentinos, máximo 500 dólares promedio.
Y la Unión Industrial Argentina (UIA) no hace nada.
En la UIA están todos con el modelo. Muchos ahí son evasores, se llevan la
guita afuera o negrean a los empleados. Volvió la patria financiera, hoy los
intereses de la deuda volvieron a ser un problema en el presupuesto. No lo
eran antes. En la década del 70 había una propaganda que decía, “si me
mandan al banco voy contento, porque pagan el 30 por ciento”. Después se
fue todo al carajo. Era la propaganda de las tasas de interés de un banco. La
timba financiera. Después no te dieron ni el interés ni la plata. Te robaron
todo. Estamos volviendo a eso. Hay un grupo de ministros y gerentes de las
empresas multinacionales que vienen a esquilmar al Estado argentino.
Vienen a llevarse todo lo que puedan en el menor tiempo posible.
Por si el gobierno de Macri colapsa.
Exactamente, ya se la llevaron. Eso es Prat Gay, Sturzenegger, Melconian.
Ellos son. Van a hacer lo mismo que con YPF, dividen utilidades y no
invierten. A Aerolíneas Argentinas la van a ir destruyendo, a Aguas
Argentinas también. Al Anses lo van a desfinanciar para poder justificar
después que quieren volver a las AFJP. Son todos los ceos de las empresas
que están en el gabinete. Todos estos señores están en roles importantes del
Estado, vamos a llegar a un déficit de PBI del 7 por ciento, lo dejamos el
años pasado en 1.9, dicho por el indec, no por nosotros. Es muy grave eso.
En seis meses van a triplicar la deuda.
Y está Massa, casi impuesto como opción opositora.
Si se cae Macri está Massa. Tienen Plan B, Plan C… Y no me hagas hablar
de Massa que lo tuve de compañero en el gabinete. Es un hipócrita.