Kamchatka entrevistó, de manera muy particular, a la investigadora y partera chilena Pabla Pérez San Martín, a raíz de su último libro, “Manual introductorio a la ginecología natural”

Por Lucía Ríos

En su trabajo diario, y desde hace varios años, Pabla Pérez San Martín va juntando relatos de los nacimientos de las personas del campo y las ciudades. Viajó recientemente a una isla chilena donde viven sólo 500 personas y la mayoría había sido recibida en su nacimiento por “la señora Sara”. Para sorpresa de Pabla, Sara tiene 113 años y se acuerda de todos los partos que atendió desde sus 19. Según la investigadora, no hace falta vivir en un pueblo de esas características para tener una buena calidad de vida. La clave, dice, está en el autoconocimiento, y todos los capítulos de su libro son atravesados por este eje.

En una larga charla por WhatsApp, la autora chilena preguntó retóricamente: “¿cuántas mujeres podrían asegurar que conocen su vulva, su flujo, sus olores, sus sabores?”. “Cuando una mujer tiene la costumbre de mirarse y conocerse, va más resuelta a una consulta ginecológica”, dice con su voz dulce y su tonada musical a través del audio que llega al celular, y agrega: “si nosotras vamos entregadas e ignorantes, para ellos es más complejo tener que explicarnos”.

El primer favor es hacia una misma. “Por eso el auto conocimiento es la clave como primera herramienta de lucha”, asevera la mujer trasandina.

Médicos, todo bien, pero hasta ahí

En la recopilación de experiencias, ella ratificó que el plano de lo ancestral es vital. “Es importante conocer la historia de nuestras madres, padres, nuestro propio nacimiento, porque ahí viene el asombro, las respuestas, los descubrimientos, las curas y las diversas maneras de poder sanarse. La gente no tiene tiempo para hacerse cargo de su historia, enfermedad o dolencia. Por eso, lo más fácil es ir a un doctor, que te den medicamentos para sedarte, calmar tu dolor pero eso se repite y te conviertes en la enfermedad y se la heredas a tu hija y no lo resuelves y, así, sucesivamente. Por eso, el tema de la sanación es muy profundo, como así también el tema de la voluntad y el trabajo que es hacerse cargo de la propia salud, que es algo que no hacemos”, abunda.

En tu libro nombrás la caza a las sanadoras, brujas y curanderas en siglos anteriores. ¿Hay brujas todavía? ¿Quiénes son?

Sanadoras, parteras, curanderas y rezadoras existen en Sudamérica y Centroamérica. En Chile, en las zonas rurales, también. Cuando le pregunto a la gente mayor de 60 años cómo nace, la mayoría me responden que en su casa. Y cuando me dicen quién las ayudó a nacer, esas personas en general no están vivas pero muchas de ellas dejaron a sus hijas, quienes hoy acompañan partos. Esa es mi escuela.

Con respuestas que alcanzaban –o pasaban- los 7 minutos de duración en esos audios que enviaba a la redacción de Kamchatka en medio de sus menesteres como madre, narró la historia de Sara, la señora de 113 años que había asistido a las mujeres en casi todos los partos de una isla de 500 habitantes. “Era la médica del pueblo y aprendió de una abuela. A los 19 años salió a atender partos. Está lleno de parteras. En Brasil hay 60 mil censadas, imagínate las zonas donde no llega el censo. Si vamos a Bolivia, Perú, Brasil o México, está lleno. Siguen las mujeres atendiendo. En las zonas de riesgo, en Oriente, donde no llega el sistema médico, las que salvan las vidas son las parteras”, detalla Pabla.

¿Por qué estos saberes y experiencias han sido olvidados?

Hace sólo 100 años (o menos) que las personas van a parir a los hospitales. La mayoría de las personas nacieron en sus casas. Esta manera de nacer, en una sala, con las piernas abiertas y un médico, es muy nueva. La mayoría de las personas viven en las ciudades y piensan que todo pasa por ahí y parir en la casa, en la selva o el campo no existe o es de tiempos más antiguos, pero sí, la gente vive así, se sana así. Estamos cegados por la visión capitalista que dice que hay una sola forma de vida pero, en verdad, son muchas.

Siguiendo la Luna, sí llegaré lejos

Tanto escuchar sobre el ciclo lunar, tópico al que la entrevistada dedica un capítulo específico del libro, Kamchatka quiso indagar sobre su correspondencia con el período menstrual completo de las mujeres, que tiene 4 fases: premenstrual, mensual, preovulatorio y ovulatorio. Las de la luna también son 4: llena, menguante, nueva, creciente. “Por ejemplo, la fase de la luna creciente -cuenta Pabla con detalles gráficos y hermosos- es el de las energías hacia afuera y creativas, y se relaciona con la etapa preovulatoria. La de la luna llena, que son 3 días, se relaciona al período pico de nuestra fertilidad. Y la energía de la luna llena es la que se relaciona con el arquetipo de la madre, de la abundancia, hacia afuera, entregar y nosotras estamos en pleno período de fertilidad, de crear vida”.

¿Por qué es importante esto en la vida de las mujeres?

Es interesante hacer este ejercicio para ir reconociéndose a una misma y ver qué pasa con la Luna y con nosotras, a través de un calendario, por ejemplo. Lo que se vive en cada fase de la Luna es distinto y cada una, al tener su propio ciclo e ir reconociéndolo, toma conciencia y, si se altera por temas como el estrés o la alimentación, se puede ir equilibrando de a poco.

¿Para qué escribiste este libro?

Mi militancia hoy es desde la ginecosofía, que es el rescate de la sabiduría de la mujer, de enterarse de que somos seres sabios y podemos autogestionar muchos aspectos, aunque nos quieran hacer creer que la solución está afuera, incluso la sanación de nuestra propia vida. Yo estudiaba sociología porque quería ayudar a la gente de alguna manera, pero a nadie le interesaban mis investigaciones, todo quedaba en la academia. Hasta que empecé a recopilar mis notas de viaje, mis sondeos, mis libros y relatos y creé un fanzine para decir: “Miren, existe una industria que nos está enfermando, existen alternativas, estos saberes siempre existieron, recuperémoslos”. Y así fue naciendo esto que hoy es la tercera edición y definitiva del manual.

Mi misión es política, es desafiar a este sistema y hacerle entender a la  gente que, si bien nos controlan, nos cagan la vida, nos enferman, nos endeudan, nos matan, existe otro camino y que lo más importante es que uno pueda decidir.

Pabla tiene un objetivo claro: que esto llegue a todo el mundo. En septiembre, lanzará una web de libre acceso, con investigaciones en las que trabaja hace más de 10 años.

 

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