Foto: Estanislao Santos

Por Javier “El Profe” Romero

– ¿Y? ¿Van todos juntos?

– Yo voy de cabeza con Cristina. Preguntale a éste- dijo señalando con un movimiento de cabeza a otro de los asistentes a un acto de una universidad del sur del conurbano.

– Mirá, a mí Cristina no me simpatiza, ni me llevo bien con su entorno más directo. Pero te contesto con un cuentito: estuve en uno de los barrios más pobres de mi distrito, y la gente no me preguntaba cómo andaba, sólo me tomaba de la mano y me decían “¿cuándo vuelve Cristina?”.

– ¿Y? ¿Qué le contestabas?

– Nada. Sólo les sonreía. Y para adentro, pensaba: “Si Cristina viene a estos barrios con Juan Pelotas, probablemente me gane la interna, o me dé un susto de aquellos”. Y a mí, no me gusta perder. Por eso, me alejé del flaco (por Randazzo). Ahora estamos negociando.

El diálogo fue entre tres intendentes, uno del interior y dos del conurbano, y resume el estado de las internas que hoy por hoy recorren el interior del Frente para la Victoria, o las entrañas del PJ. Y explican también el feroz ataque a la ex presidenta de la Nación de parte de la alianza mediático-judicial con el gobierno de Mauricio Macri.

Todas las encuestas, las propias y las ajenas, reflejan que la mayoría de los argentinos considera a CFK como la principal opositora a las políticas neoliberales implementadas por Cambiemos y más de un tercio asegura a los cuatro vientos que la votaría sin dudarlo.

La potencia impresiona. Después de 12 años de gobierno, de soportar toneladas de calumnias, uno de cada tres argentinos la sigue a ciegas. La centralidad dentro de quienes se identifican como peronistas o justicialistas es abrumadora, y esa presencia es, para la derecha, inaguantable.