Oscar Ugarteche ya contó otras veces que le gustaría dedicarse sólo a escribir, cocinar y pasar el rato con sus amigos. No ve televisión sino en hoteles, exclusivamente películas y CNN business report. Escucha boleros, música antigua, jazz, blues, no juega a nada, no hace deportes y tiene nueve kilos de sobrepeso. Todavía fuma. Pero, por sobre todas las cosas, Ugarteche es un economista brillante, de enorme influencia. Consultor para el Banco Mundial, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), Naciones Unidas, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), una semana antes de compartir un desayuno con Revista Kamchatka, en el marco del II Encuentro de Parlamentarios por la Justicia Fiscal y contra los Flujos Financieros Ilegales organizado por la Fundación SES y la red Latindadd, fue recibido por Angela Merkel. Es que la Canciller también quería hacerse de sus reflexiones.

Por Luciana Glezer

TAXMAN

“El neoliberalismo ha intentado enterrar para siempre la idea de desarrollo”. Así delimita el campo de juego Oscar Ugarteche y mete un primer pase provocador: “pensar un modelo de país sostenido vía sus exportaciones en un mercado internacional con precios a la baja es una mera tontería, pero nadie puede evitar la tontería general”. Entonces, la pregunta es cómo sostener un flujo constante de financiamiento al desarrollo que sirva para diversificar el modelo productivo y tener una inserción en el mercado mundial que vaya más allá de la rasa colocación de materias primas, energía o minerales.
Para Ugarteche, el panorama no luce alentador. “Para que una economía crezca con fluidez y distribución, la presión fiscal tiene que estar arriba del 30 por ciento del PBI”, dice. Los niveles en América Latina rondan el 16 por ciento, mientras se profundizan los acuerdos por exoneraciones y pérdidas tributarias. De tal modo que el gobierno, para atraer inversiones, se sustenta en agresivas políticas de privilegio que producen una carrera a la baja.
Sin embargo, bajar impuestos no necesariamente redunda en una baja de los precios, sino que lo único seguro es que sube la rentabilidad del capital, explica el consultor. Existen 337 incentivos de carácter tributario para las empresas trasnacionales en la región. La recaudación por impuesto a la renta resulta el más afectado. Esto le cuesta a cada estado casi 5 por ciento del PBI, lo que equivale al total destinado a salud, educación y promoción social. Es cada vez más evidente que la acción del capital trasnacional y de los grandes capitales nacionales viene erosionado la capacidad recaudatoria de los estados nacionales. El eje fundamental de esta acción trasnacional es el fraude fiscal, la evasión y los flujos financieros ilícitos.

EL DEMOGORGON

En nombre de la globalización también se perdió el sentido del movimiento financiero. Las finanzas perdieron su carácter, se han desnaturalizado. “Cuando un banco alemán en Moscú le presta plata a un ciudadano norteamericano, lo único que piensa el banco es dónde poner la plata para evitar impuestos”, cuenta Ugarteche, que “en otra vida” supo ser banquero. El rol de los bancos era originariamente canalizar el ahorro hacia la inversión en la economía real, hoy son un fin en sí mismo. Las finanzas no intermedian a nadie.
Los organismos de regulación internacional no existen. No sólo no hay policía sino que no hay leyes de tránsito. “Se ha desnaturalizado el sentido del financiamiento, pero se ha desnaturalizado la forma de pensar las leyes de tránsito”, considera el economista, que citó el mismo ejemplo que le dio a Merkel en Hamburgo: “si agarrás a un banco alemán en Moscú operando dinero de la mafia rusa con un alto funcionario de los EEUU, ¿cuál de los 3 países se tiene que hacer cargo?”. En ese sentido hace un llamado “a recuperar esa capacidad de policía”. Esa lógica debe pasar por observar los flujos y, en función de eso, decidir dónde es necesario el semáforo. “Pero nadie mira los flujos, entonces se regulan con derivados”, grafica. Justo, la lógica inversa. Porque los derivados son instrumentos que funcionan como seguros: “yo te hago un contrato que dice que voy a comprarte el pan mañana, y tu firmas. Con ese contrato, vamos a un tercero, que lo compra. Y al final se multiplica el papel, mientras el pan sigue siendo el mismo. Y no sólo eso, sino que además, si queremos, podemos comerlo ahora”. (Risas). Lo cierto es que esto cambia la base de comercio. Las ganancias financieras a partir de derivados es 18 veces el PBI mundial. Con un complejo financiero sin reglas, ningún mecanismo de canalización de ganancias hacia la economía real. El sector financiero se ha convertido en autónomo. A modo de ejemplo, el de los commodities. ¿Quién determina los precios? El mercado de Londres. ¿Cómo opera? Con privados:

-Te apuesto a que el cobre va a salir esto.
-Te apuesto que no…

Así fijan el precio que se les canta. “Y con un mundo a tasas negativas, podés hacer lo que se te de la gana. Porque los capitales están dando vueltas, especulando”, remata el entrevistado.

FRANKESTEIN

“Si nosotros no levantamos las presión fiscal pero seguimos gastando 4 puntos de PBI con deuda, es como la metáfora del gordo: podes bajar 30 kilos, pero si no cambias la forma de comer no adelgazás”, ilustra Ugarteche, y confiesa que tiene la mira puesta en el debate europeo por el tema fiscal, aunque reconoce que el nivel de crecimiento es anémico y no alcanza para impulsar la demanda agregada: “hoy, cada 20 minutos hay un banco rescatado”. Sin embargo, advierte que una suba de tasas y, ante el desequilibrio fiscal, puede producirse un fenómeno de magnitudes inconmensurables. “No veo teorías económicas ni sensatez para abarcar estos problemas”, concluye.